<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355</id><updated>2011-10-20T15:35:59.748-07:00</updated><title type='text'>De todo como en Botica</title><subtitle type='html'>Salgamos de una vez. Salgamos a buscar camorra, a defender causas nobles, a recordar tiempos olvidados, a despilfarrar lo que hemos ahorrado, a luchar por amores imposibles. A que nos peguen, a que nos derroten, a que nos traicionen.
Cualquier cosa es preferible a esa mediocridad eficiente, a esa miserable resignación que algunos llaman madurez. (Alejandro Dolina)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>38</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-116854728290374879</id><published>2007-01-11T12:26:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T09:44:08.976-08:00</updated><title type='text'>Costa Blanca - III. Ilusionismo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo III&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Ilusionismo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El Boeing 777 de Aerolíneas Costenses carreteó sobre la flamante pista del aeropuerto de Ciudad Capital Costense, sólo entonces Duane recuperó el aliento. Ese era un aterrizaje que siempre le provocó temor, ya que la espesa niebla que se posaba sobre la isla hacía que fuera una maniobra complicada, cuando no peligrosa. Pero era evidente que el piloto era experimentado ya que el descenso fue paulatino y placentero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras aguardaba por su equipaje Duane observaba las obras de modernización que se habían hecho en la Terminal aeroportuaria. No se veían demasiados avances, es más podría decirse que las modificaciones respecto de su última visita eran solo cosméticas. Una cosa le llamó la atención, la bandera del país estaba mal pintada. En lugar de ser una franja azul, una blanca y otra roja, todas ellas verticales, era de iguales colores pero en posición horizontal. No solo son brutos, además son vagos, pensó Duane. Seguramente nadie supervisó al pintor que hizo el trabajo. También llamaba la atención que la leyenda “Bienvenidos a Ciudad Capital Costense” no era nuevo, era el mismo que estuvo desde siempre, ni siquiera estaba repintado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La mayor sorpresa de Duane llegó al momento de pasar por el puesto de inmigraciones, todo era como la rutina manda hasta que el amable dependiente preguntó, ¿Cuantos días permanecerá en Costa Clara? ¿Cómo costa Clara? Exclamó Duane, Costa Blanca habrá querido decir. Disculpe usted señor, será usted muy nortemanericano pero conozco muy bien el nombre del país en el que vivo, disparó el empleado sin perder por un segundo la sonrisa. Je, póngale el nombre que quiera, no voy a discutir con un ignorante, solamente estaré un par de días, y si por mi fuese no estaría acá. El funcionario continuo con su mueca risueña, selló los papeles, devolvió el pasaporte y finalmente miró a Duane ampliando la sonrisa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al subir al taxi Duane seguía ofuscado con el tipo de inmigraciones. Era un maleducado y no lo iba a dejar pasar, le comentaría a Hortrigoza la falta de respeto que había tenido que soportar en el aeropuerto, aunque no recordaba el nombre del funcionario, en realidad no se había fijado en el distintivo, pero el aeropuerto era pequeño, sería fácil individualizarlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rápidamente el taxi se mezcló en el frenético hormigueo del tráfico de Ciudad Capital Costense y en unos pocos minutos llegó al Royal, el único hotel de 5 estrellas de la ciudad. En la recepción lo acogió el botones de siempre, Junior, un moreno de edad incalculable aunque era lógico pensar que estuviese por arriba de los setenta. Buenos días Sr. Smith ¿ha tenido usted un buen vuelo? Preguntó el servicial moreno. Muy bueno Junior, que bueno es volver a verlo. Igualmente Sr. Smith. ¿Se quedará muchos días? Je, creí que me iba a preguntar si me iba a quedar muchos días en Costa Clara. Dijo Duane riendo entre sarcástico y enojado. Desde ya me refiero a eso Sr. Smith, ha adivinado usted mi intención, Duane se sobresaltó, miró fijamente al hombre y le dijo, amigo su país se llama Costa Blanca, no puedo creer que este hotel no contrate gente con estudios mínimos. Sr. Smith, no quiero ser impertinente, pero usted se encuentra en Costa Clara, dijo el botones y agachó la mirada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Duane estaba perdiendo la paciencia, entró como una ráfaga al lobby del hotel y antes de llegar a la recepción empezó a gritar que quería ver al gerente. El recepcionista tomo discretamente el teléfono y en pocos instantes llegó el gerente. El hombre miraba apaciblemente a Duane, que estaba más colorado que de costumbre, y le preguntó en qué podía ayudarlo. El Gringo Du enojadísimo le dijo que le dolía decirlo pero el botones le había faltado el respeto. Le había dicho que el país en el que se encontraban se llamaba Costa Clara y no Costa Blanca como era lógico y sabido. El gerente puso su mejor cara de poker y tranquilamente le dijo, estimado Sr. Smith no se a qué viene su enojo, pero Junior es nuestro empleado más antiguo y uno de nuestros mayores capitales humanos, jamás se mofaría de usted y sobretodo, no lo hizo ya que tiene razón en lo que le dijo, lamento que sea usted quien esté equivocado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Duane salió disparado del lobby del hotel, ni siquiera se preocupó por su equipaje, y corrió hasta la esquina donde había un puesto de venta de diarios y revistas. El hombre que lo atendía era un mulato ciego de aspecto nervioso. Déme un diario, le dijo Duane. Tómelo usted, y por favor ponga el dinero en la lata q está delante de mi, respondió amablemente el ciego. Duane no tenía billetes costenses, pero igual tomó un diario y echó unos dólares en la lata. La portada de El Patriota seguía siendo igual que siempre, marcaba fuertemente los símbolos patrios en el encabezado y sus titulares eran amarillistas. Observando la portada Duane vio algo que lo sacudió. La bandera dibujada en el diario tenía la misma orientación que la del mural del aeropuerto. ¿Cómo podía ser? Señor, estoy desconcertado, por favor, puede decirme comos e llama este país, preguntó avergonzado Duane. Costa Clara, Señor. Respondió amablemente el vendedor. ¿Estoy yo equivocado o este país se llamaba Costa Blanca no hace mucho? Preguntó Duane. No le voy a responder esa pregunta señor. No puedo hacerlo, no me comprometa. La expresión del ciego era más nerviosa todavía. ¿Cómo que no puede responderme? ¿Por qué no puede responderme? Solo me limitaré a decirle que este País se llama Costa Clara y no hablaré más del tema.El Gringo Du miró dentro de la lata del ciego, había algunas monedas y un par de billetes, en uno de ellos llegó a leer “Banco Central de Costa Clara”. Parecía un acto de ilusionismo, pero era realidad. Costa Blanca se había convertido en costa Clara.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-116854728290374879?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/116854728290374879/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=116854728290374879' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116854728290374879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116854728290374879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2007/01/costa-blanca-iii-ilusionismo.html' title='Costa Blanca - III. Ilusionismo'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-116778795751556440</id><published>2007-01-02T17:28:00.000-08:00</published><updated>2007-01-02T17:32:37.516-08:00</updated><title type='text'>Habemus Francesca</title><content type='html'>Interrumpimos este apasionante relato para informar a la población que el día 29 de Noviemnbre de 2006 nació Francesca Gioria, mi segunda sobrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="276" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/7546/724/320/365863/20_12_06_1716.jpg" width="351" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nótese lo bonita que es la niña en cuestión... Es al pedo sale al tío&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besos y abrazos para todos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tico Cocco&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-116778795751556440?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/116778795751556440/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=116778795751556440' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116778795751556440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116778795751556440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2007/01/habemus-francesca.html' title='Habemus Francesca'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-116370430669605422</id><published>2006-11-16T11:10:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T09:33:23.643-08:00</updated><title type='text'>Costa Blanca - II. La Isla</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capitulo II&lt;br /&gt;La Isla&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nombre de Costa Blanca fue dado por los navegantes españoles que llamaron así a la pequeña isla sumergida en una permanente niebla blanca. El clima de la isla era terrible. Llovía invariablemente todos los días, para luego escampar y hacer que la humedad del ambiente sea irrespirable. El turismo jamás pudo ser impulsado, a pesar de la belleza natural del lugar, ya que las inclemencias climáticas hacían que los turistas prefieran otras costas menos castigadas por la lluvia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Costa Blanca era un país insular ubicado en el Mar Caribe, cerca de las costas Colombianas, con una superficie equivalente a la mitad de la superficie cubana y una población rondaba los dos millones de habitantes. Tres cuarta parte de los cuales vivía en Ciudad Capital Costense, mientras el resto de la población se desperdigaba en haciendas del interior de la isla. La principal fuente de ingresos de su economía estaba basada en la explotación agraria, la caña de azúcar y la banana eran sus principales productos. El país no contaba con industrias propias y el comercio interno estaba regido por la importación de bienes de uso, preferentemente originarios de Estados Unidos.En los últimos años la economía de la isla había tenido un crecimiento oculto, la actividad del narcotráfico encontró en ella una base de operaciones muy confortable, con gobernantes permisivos y corruptos que hacían la vista gorda a sus actividades, cuando no se asociaban, lisa y llanamente, a lo zares de la droga. Pero con ese era dinero Duane no podía contar, ya que no pertenecía al circuito legal y se blanqueaba en otros lugares. El único indicio de ese movimiento económico eran las grandes mansiones de los barrios altos. Los hijos de los narcos compartían el aula con los hijos de las familias patricias, aquellas que eternamente habían regido los destinos del castigado país.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Costa Blanca era gobernada desde finales los años setenta por un Dictador llegado al poder de la mano de la CIA en un traspaso de mando muy controvertido. El presidente en aquel entonces era un viejo militar que había gobernado el país por más de treinta años y repentinamente había dejado de obedecer a los mandatos del norte. Los rumores de la influencia marxista hicieron que los defensores del orden mundial interviniesen. El actual presidente lo derrocó sin disparar siquiera una bala en el derrocamiento. Extrañamente por aquellos días murieron muchos sindicalistas y estudiantes, que más extrañamente, eran opositores al derrocado. El golpismo de golpistas llegó al poder gracias a una revolución financiada por yanquis y prometió progreso, salud y trabajo a los habitantes de Costa Blanca que desearan vivir bajo los valores cristianos y occidentales. El tiempo se encargó de enseñarles a los isleños que su nuevo gobernante no era ningún libertador y que el destino de los nativos seguiría siendo la pobreza, el analfabetismo y una expectativa de vida inferior a los cuarenta y cinco años. El gobierno central de Costa Blanca era ejercido por el General Ricardo Barros, un tirano despiadado que se encargó de perpetuar a su país en el más profundo de los atrasos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cinco años atrás el flamante Ministro de Hacienda, Abelardo Hortigoza, llegó a la cartera económica con un as bajo la manga. Su influyente amigo del Banco Americano de Desarrollo Sustentable le facilitaría un crédito con excusas de modernización de transportes, aunque era un secreto a voces la necesidad de mejoras en el aeropuerto, el puerto y las principales rutas. El camino de la droga debía agilizarse. Los Costenses eran gente de poco viajar. De poco comer incluso. A ellos seguramente no les sirvió de mucho el dinero del Banco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-116370430669605422?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/116370430669605422/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=116370430669605422' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116370430669605422'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116370430669605422'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/11/costa-blanca-ii-la-isla.html' title='Costa Blanca - II. La Isla'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-116298890704134053</id><published>2006-11-08T04:25:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T09:07:21.136-08:00</updated><title type='text'>Costa Blanca - I. Duane y la deuda</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Amigos:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;acá va la primer entrega de una historieta que se me ocurrio, pero es muy larga para escribirla de un solo tirón y muy densa para pretender que ustedes la lean de una sola vez. Así que les doy la oportunidad de que le peguen un vistazo a la primera parte y proximamente viene la continuación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahi les va...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo I&lt;br /&gt;Duane y la deuda&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;     Duane Smith estaba preocupado, y no era un hombre que se preocupara con facilidad. El espíritu analítico y su capacidad de organización lo habían caracterizado a lo largo de su carrera pudiendo prever situaciones y no ser sorprendido por cuestiones imprevistas. Uno de sus lemas era justamente la no existencia de los imprevistos. Esa mañana de mediados de enero de dos mil seis Duane, el Gringo Du, se encontraba extrañamente intranquilo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;     Promediaba los cincuenta años, hombre de altura mediana, contextura generosa y sedentaria, y un pelo rojizo que había sido objeto de traumas infantiles. Hizo deportes en la Universidad de Standford, jugó al fútbol americano, pero sentía una particular atracción por el fútbol, o el soccer, según sus coterráneos. Solo por despuntar el vicio seguía por TV las campañas del Barcelona de España, esa era uno de sus temas de conversación favorito con sus clientes. Duane ejercía el cargo de Analista Internacional de Economías Emergentes del Banco Americano de Desarrollo Sustentable, un organismo de crédito internacional muy frecuentado por las saqueadas economías de los países sudamericanos y africanos. Sus estudios avanzados en política económica latinoamericana le valieron los honores necesarios para cubrir tan importante puesto. Su eficiencia y pro actividad lo habían catapultado como uno de los principales analistas del Banco. Su meteórica carrera se basaba principalmente en la captura de algunas cuentas nuevas, es decir, nuevos deudores. Precisamente su caballito de batallas era hoy quien le estaba haciendo pasar un mal momento. Haciendo uso de un viejo amigo, Duane había incorporado una cuenta muy provechosa a las muchas que manejaba el Banco. Su amistad con el Ministro de Hacienda de Costa Blanca le permitió gestionar un préstamo de dos mil millones de dólares destinado a la modernización del aeropuerto de la capital de Costa Blanca, Ciudad Capital Costense, trazado de caminos interiores y mejoramiento de las instalaciones portuarias. Abelardo Hortigoza, el Ministro de Hacienda de Costa Blanca, fue su compañero de parrandas universitarias y, ahora eternizado en su cargo ejecutivo, lo había contactado para solicitarle la gestión del crédito. Sin mayores inconvenientes el Banco hizo efectivo el préstamo, se fijó un plazo de gracia de cinco años y había llegado el momento de cobrar la primera cuota de los intereses del préstamo. Al menos eso es lo que indicaba el recordatorio del sistema informático a través de un mail con fecha de vencimiento para ese mismo día.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;     Como se ha dicho, Duane era un tipo ordenado y metódico, y hacía un par de meses le había enviado un mail a su amigo Hortigoza recordándole que se acercaba la fecha del vencimiento, y que era necesario empezar a coordinar las transferencias que saldarían el pago del primer quinto del total de la deuda. Ese mail no había sido recibido por el Ministro Costense, su servidor lo había rechazado y el Gringo Du, como Hortigoza solía llamarlo en la fraternidad universitaria, había insistido con envíos sucesivos. Sucesivamente devueltos. Hizo también intentos telefónicos, todos ellos vanos. Era imposible comunicarse con la central telefónica del Ministerio de Hacienda. Duane estaba nervioso, temía que su compañero de fechorías estuviese negándose a atenderlo para sacarle una prórroga en el pago. Lo que le preocupaba no era la prórroga, ya que ese es el negocio del banco, eso aumentaría los intereses, lo que le inquietaba era saber que Hortigoza iba a exigirle algún retorno sobre el valor de la tasa, que era abusiva, pero no contemplaba el descaro de este insaciable chacal de las finanzas. Se acercaba el mediodía y el nerviosismo se apoderaba de Duane, por primera vez en tantos años de impecable desempeño no tenía una explicación lógica sobre un incumplimiento en una de sus cuentas. La reunión de Directorio estaba por comenzar y sus dedos estaban entumecidos por la exagerada presión que hacía sobre las teclas del teléfono en un intento desesperado por ubicar a su amigo para poder proponer, al menos, una fecha al Directorio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;     Al salir de la reunión de Directorio Duane tenía la presión por las nubes y los ojos se le desorbitaban de furia. La travesura de su amigo le había costado la peor reprimenda que había presenciado, no sólo a su persona, sino a cualquiera de los analistas del Banco ¿Cómo era posible que no tuviese ya definida una fecha y una tasa perentoria para esa cuenta? Su misión estaba fijada. Debía viajar de urgencia a Costa Blanca y traer una fecha y una tasa adecuada. Y por esta vez, nada de retornos para su amigo. El Banco sería quien pondría las condiciones. Abandonó el Banco pasadas las tres de la tarde, llegó a su casa y comenzó a preparar su valija. Ya tenía reservado el pasaje para las primeras horas del día siguiente. Odiaba viajar de urgencia, eso le impedía seguir su meticulosa rutina, y programar las actividades de sus subordinados durante la ausencia. Pero esta vez no podía evitarlo estaba furioso y quería volver rápidamente a Nueva York con el tema solucionado. Estaba dispuesto a presionar a Hortigoza para achicar los plazos y exigirle una tasa leonina. Sabía muy bien que este préstamo era sólo el comienzo de un plan a largo plazo, los burócratas costenses tendrían otras oportunidades de engrosar sus arcas personales. Esta vez el rigor debía imponerse.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-116298890704134053?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/116298890704134053/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=116298890704134053' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116298890704134053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116298890704134053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/11/costa-blanca-i-duane-y-la-deuda.html' title='Costa Blanca - I. Duane y la deuda'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-116197888285139052</id><published>2006-10-27T12:53:00.000-07:00</published><updated>2006-10-27T12:54:42.870-07:00</updated><title type='text'>Yo quiero mi pedazo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Sólo EEUU tiene más dólares por habitante que la Argentina&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;"...Con un promedio de US$ 1.300 , la Argentina sigue siendo el primer país del mundo (excluido EEUU) en tenencia de dólares per cápita..."&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Lo precedente es el titular y un fragmento de un artículo que leí hoy en El Cronista Comercial (una de las actividades que más detesto de mi laburo). A lo que iba, leer esto me dejó una sensación bastante particular, me hizo pensar sobre qué significa este dato. Es un indicador económico importante, quiere decir que estamos amarrocando a lo pavote, la pregunta es ¿dónde están los 1.300 que me corresponden? Digo, porque no va a ser la primera vez que el Estado o alguno de sus amigotes se queden con lo que era nuestro. Es más sin mucho pensar ya se que nunca voy a ver la luca trescientos que supuestamente me toca.&lt;br /&gt;Como les decía esta lectura me dejó una sensación rara, un cosquilleo, una intriga. ¿Somos tan giles como para leer esto como una buena noticia? Evidentemente para los lectores de "El Cronista" si, y me apena ser uno de ellos, aunque obligado. Esto no es más que la prueba cabal que la historia no cambia, que la Patria Socialista es cada vez menos posible. Mucho menos cuando los zurdos son conservadores y los conservadores son fundamentalistas. Cuanta hipocresía! Y para colmo vamos a tener al menos cuatro años más de esta farsa.&lt;br /&gt;Porqué posteo esto? No se, supongo que es la necesidad de saber que no soy el único al que le meten la mano en el bolsillo y se queda impávido.&lt;br /&gt;Solo me queda el consuelo de saber que no voté a este chanta... soy barato, me consuelo con tan poco...&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;"...todos sabemos los males&lt;br /&gt;que hay donde estamos parados,&lt;br /&gt;por culpa de unos tarados&lt;br /&gt;y unos cuantos criminales."&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;(San Jauretche - Los Piojos)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-116197888285139052?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/116197888285139052/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=116197888285139052' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116197888285139052'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116197888285139052'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/10/yo-quiero-mi-pedazo.html' title='Yo quiero mi pedazo'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-116059652555930688</id><published>2006-10-11T12:52:00.001-07:00</published><updated>2006-10-11T13:01:27.006-07:00</updated><title type='text'>"...una bala no puede terminar el infinito..." II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Gentes:&lt;br /&gt;Gracias por pasar y dejar sus rastros y opiniones.&lt;br /&gt;Les cuento que aunque mi panza burguesa no lo demuestre soy un temprano admirador del Che. Recuerdo que a los 10 años Martín "Betún" Sequeira, un compañero de 5to grado, me contó quien era ese tipo barbudo y de boina que estaba en un poster sobre su cama, yo en ese momento tenía un poster de Alf sobre la mía. Betún es el zurdo más joven y convencido que he conocido. Muchos años después me lo encontré en un local de la IU y retomamos contacto. Este pibe, sin saberlo, influyó muchísimo en mi. Me presentó al Che... no es poca cosa carajo!&lt;br /&gt;Mi primer y única remera del Che me la hice a los 14 años. Como bien leyeron la hice, no la compre. El "merchandasing revolucionario" en aquel entonces no era tan común como hoy. Cargué una escalerita en la bici y pedalee hasta la Facultad de Derecho donde calqué una pintada para armar el ícono, lo reduje por partes en una fotocopiadora, agarré una remera roja gastadisima y lo demás sale por lógica. La lucí orgulloso durante un par de años a pesar de las caras de desaprobación de algunos profesores y adultos circundantes. También tengo que decir que Física de 3er año se la debo a esa remera. Sepúlveda ,"el chileno", me hizo un guiño el primer día de clases cuando me la vio puesta. En ese momento entendí que ya había aprobado la materia y ganado un amigo. El chileno me contó un montón de cosas sobre Chile, Pinochet, el Estadio y Jara. Creo que ese año aprendí muy poco de Física, pero empecé a aprender otras cosas.&lt;br /&gt;No se dónde quedó aquella remera, siempre fue mi favorita. Se que gracias a Betún, el Chileno y Martita (una auténtica revolucionaria que vivió Cuba y me la enseñó) leí mucho sobre la Revolución, Fidel, Cuba y el Che, y aprendí a quererlo y admirarlo. Pero mucho más allá de una idea política con la que en muchas cosas no concuerdo. Mi admiración por el Che es netamente humana. Es un ejemplo de coherencia que pocos mortales pueden emular.&lt;br /&gt;Hoy veo remeras del Che en todas las esquinas, o vestidas por estrellas internacionales del pop y siento lástima por no poder usar una, porque esa remera ya no significa lo que significó para mi. El Che no cambió, sigue siendo el mismo, su mito se agiganta todos los días, pero sus actos siguen siendo los mismos. La interpretación que hoy se tiene de su figura no es la que debería ser, y supongo que en algún lugar del limbo el pobre tipo se debe estar arrancando los pelos al verlo. Seguramente yo también cambié. Quien no cambia? Pero a pesar de esos cambios sigo mirando al Che como el Nuevo Hombre al que todos deberíamos aspirar. Es inalcanzable, porque Che hubo y habrá uno solo, pero siento que es mi deber admirarlo.&lt;br /&gt;Mil veces me pregunté cómo sería la historia si el Che hubiese llegado a la Argentina, si Bolivia no hubiese sido fatal. Nunca lo sabremos y sólo podemos conjeturar, pensar que hubiésemos sido dignos del Comandante, cosa que dudo. El Che es el mito perfecto: joven, inteligente, buen mozo, querible, amable, idealista, decidido, valiente y gracias a la CIA y los Rangers lo será hasta que la humanidad viva, ya que lo privaron de la posibilidad de decepcionarnos. Se que no lo hubiese hecho. Es una de las pocas certezas a las que he llegado al día de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, esto intentaba ser una respuesta a las firmas del post anterior, pero se abrió el arcón de los recuerdos y quise compartirlo con ustedes en extenso, así que lentamente se transformó en un nuevo post.&lt;br /&gt;Una vez más muchas gracias por pasar y opinar.&lt;br /&gt;Muchas gracias también por alentar y adular falsamente mis intentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota: Correspondería firmar con un "Hasta la Victoria! Siempre", pero no somos dignos de eso, y convertiríamos este post en la cara del Che pintada en el bolsillo trasero de un jean de mujer que cuesta unos $250. Así que si me disculpan, este va sin firma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: Gaby... lo de las cervezas negras para lo' mayore' (Lara dixit) se entiende. Lo que no entiendo es lo de "las cindor para los pebetes". El nano sigue siendo uno solo. Hay más pibes de los que uno contabilizaba?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-116059652555930688?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/116059652555930688/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=116059652555930688' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116059652555930688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116059652555930688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/10/una-bala-no-puede-terminar-el-infinito_11.html' title='&quot;...una bala no puede terminar el infinito...&quot; II'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-116039719845593369</id><published>2006-10-09T05:30:00.000-07:00</published><updated>2006-10-09T05:35:03.336-07:00</updated><title type='text'>"...una bala no puede terminar el infinito..."</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Carta de Haydée Santamaría al Che Guevara, escrita después del asesinato del Che en Bolivia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la victoria siempre,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Che querido Che: ¿dónde te puedo escribir? Me dirás que a cualquier parte, a un minero boliviano, a una madre peruana, al guerrillero que está o no está pero estará. Todo esto lo sé, Che, tú mismo me lo enseñaste, y además esta carta no sería para ti. Cómo decirte que nunca había llorado tanto desde la noche en que mataron a Frank, y eso que esta vez no lo creía. Todos estaban seguros, y yo decía: no es posible, una bala no puede terminar el infinito, Fidel y tú tienen que vivir, si ustedes no viven, cómo vivir. Hace catorce años veo morir a seres tan inmensamente queridos, que hoy me siento cansada de vivir, creo que ya he vivido demasiado, el sol no lo veo tan bello, la palma, no siento placer en verla; a veces, como ahora, a pesar de gustarme tanto la vida, que por esas dos cosas vale la pena abrir los ojos cada mañana, siento deseos de tenerlos cerrados como ellos, como tú. Cómo puede ser cierto, este continente no merece eso; con tus ojos abiertos, América Latina tenía su camino pronto. Che, lo único que pudo consolarme es haber ido, pero no fui, junto a Fidel estoy, he hecho siempre lo que él desee que yo haga. ¿ Te acuerdas?, me lo prometiste en la Sierra, me dijiste: no extrañarás el café, tendremos mate. No tenías fronteras, pero me prometiste que me llamarías cuando fuera en tu Argentina, y cómo lo esperaba, sabía bien que lo cumplirías. Ya no puede ser, no pudiste, no pude. Fidel lo dijo, tiene que ser verdad, qué tristeza. No podía decir "Che", tomaba fuerzas y decía "Ernesto Guevara", así se lo comunicaba al pueblo, a tu pueblo. Qué tristeza tan profunda, lloraba por el pueblo, por Fidel, por ti, porque ya no puedo. Después, en la velada, este gran pueblo no sabía qué grados te pondría Fidel. Te los puso: artista. Yo pensaba que todos los grados eran pocos, chicos, y Fidel, como siempre, encontró los verdaderos: todo lo que creaste fue perfecto, pero hiciste una creación única, te hiciste a ti mismo, demostraste cómo es posible ese hombre nuevo, todos veríamos así que ese hombre nuevo es la realidad, porque existe, eres tú. Que más puedo decirte, Che. Si supiera, como tú, decir las cosas. De todas maneras, una vez me escribiste: "Veo que te has convertido en una literata con dominio de la síntesis, pero te confieso que como más me gustas es en un día de año nuevo, con todos los fusibles disparados y tirando cañonazos a la redonda. Esa imagen y la de la Sierra (hasta nuestras peleas de aquellos días me son gratas en el recuerdo) son las que llevaré de ti para uso propio". Por eso no podré escribir nunca nada de ti y tendrás siempre ese recuerdo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta la victoria siempre, Che querido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Haydée&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-116039719845593369?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/116039719845593369/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=116039719845593369' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116039719845593369'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/116039719845593369'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/10/una-bala-no-puede-terminar-el-infinito.html' title='&quot;...una bala no puede terminar el infinito...&quot;'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-115938569480074626</id><published>2006-09-27T12:31:00.000-07:00</published><updated>2006-09-27T12:34:54.813-07:00</updated><title type='text'>"...si volvieran los Dragones..."</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"...estar desaparecido quiere decir que no lo encontramos..." Dijo el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá.&lt;br /&gt;Al escuchar esto un sudor frío me recorrió la espalda. Verlo comentándolo, con sus bigotes, me hizo recordar a Videla explicando el significado de la palabra "desaparecido". "...que no está..." ejemplificaba enérgicamente el dictador.&lt;br /&gt;Tuvimos treinta mil ejemplos, o "...doce mil siendo generosa..." según María Cecilia Pando, para entender el significado de la palabra "desaparecido" y al día de la fecha el gobernador del mayor distrito del país no sabe explicarlo. Como tampoco puede explicar el porqué de la desaparición de Jorge Julio López, el porqué de su indefensión, el porqué de una negligencia casi cómplice.&lt;br /&gt;Ignoro un montón de cosas. No se que estaba haciendo Felipito hace treinta años. Asumo que estaba recorriendo las estancias de su familia patricia, o correteando por los establos a las hijas de los peones, no lo se. Sería lógico pensar que hace treinta años Felipito debería haber sido un hombre comprometido con las causas sociales, uno supone que así se llega a gobernador. Pero suponer no me aclara el pensamiento. Felipe debería poder explicarnos con claridad el porqué de una desaparición en plena democracia, hoy. Y no es la primera. Porque hubo otras, pero esta era previsible, él debió preverlo, y no tomo las previsiones del caso.&lt;br /&gt;No creí que a esta altura del campeonato iban a pasar estas cosas. Nunca pensé que gente como "la Pando", Grondona y tantos otros iban a tener la pantalla que hoy tienen. Tampoco creí posible que hoy sigan existiendo "zonas liberadas" y complicidades tan evidentes. No quiero creer en la posibilidad de un pacto de partes. Un arreglo, como ya los hubo.&lt;br /&gt;"...si volvieran los dragones a poblar las avenidas, un planeta que se suicida..." Dijeron Fito y Sabina, y yo creí que exageraban.&lt;br /&gt;Es muy triste que treinta años después, un representante de nuestro Estado tenga que volver a explicarnos el significado de la palabra "desaparecido".&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-115938569480074626?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/115938569480074626/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=115938569480074626' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115938569480074626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115938569480074626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/09/si-volvieran-los-dragones.html' title='&quot;...si volvieran los Dragones...&quot;'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-115695388508339137</id><published>2006-08-30T09:02:00.000-07:00</published><updated>2006-08-30T09:04:45.103-07:00</updated><title type='text'>De silencios, omisiones y hojas en blanco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Que me falten las ideas nunca fue una novedad, ahora, que me falten las palabras es algo que me preocupa. No porque sea un tema de vida o muerte, simplemente porque el hablar , o escribir al pedo, es algo que siempre me resultó casi muy fácil. Y hoy no me sale.&lt;br /&gt;Quiero escribir, quiero decir cosas. Me gustaría poder encontrar una historia nueva, interesante que no sea repetida, pero no la encuentro. Hoy estoy acá, con la hoja -la pantalla mejor dicho- en blanco, sin más ideas que el saber que no tengo ideas.&lt;br /&gt;Una vez leí por ahí que todas las historias pueden resumirse en cuatro historias, un viaje, la muerte, el amor y el desamor. Creo que en realidad las temáticas son tres, porque para mi el amor y el desamor son una misma fuerza con direcciones opuestas. Todo lo demás es poco original, todo lo demás son variantes sobre estas tres o cuatro propuestas. no voy a ser justamente yo quien invente el nuevo postulado, así que si alguno se había ilusionado leyendo estas líneas, en que se me había ocurrido algo nuevo lamento defraudarlo y le comento que eso no pasó ni pasará.&lt;br /&gt;Veamos, sobre la muerte ya escribí sin mayores sucesos ni éxitos. De viajes tengo suficientes en mi haber como para pensar en alguno nuevo y más complicado que los míos, no me parece un tema productivo. Sobre el desamor escribí demasiado, y admito que es mi beta fuerte, no por haber sido desgraciado, todo lo contrario. Creo que es mi propensión a querer ser la víctima es la que me pone en una posición oportuna para imaginar más desgracias de las que realmente vivo. Se que mi déficit está en conseguir algún relato sobre el amor. Sobre el amor y la felicidad de un tipo que se siente afortunado. Pero eso me cuesta mucho, no me sale, se niega a salir. Como otras palabras se niegan a ser pronunciadas por miedo, por recato o por prudencia.&lt;br /&gt;Seguramente ustedes estarán de acuerdo conmigo en que hay cosas que es mejor hacerlas que decirlas. Sólo alguien muy necio pensaría que lo contrario es lo mejor. Trabajo a diario para ser consecuente con esto, y muchas veces me convenzo de que hago todo lo que corresponde y que mis actos hablan por mi, pero después me asaltan las dudas sobre las interpretaciones de los destinatarios de mis actos y mis intenciones para con ellos.&lt;br /&gt;¿Qué tiene que ver esto último con mi síndrome de la hoja en blanco? Se preguntarán ustedes. Supongo que algo, o bastante, no lo se. Si se que quiero decir cosas y no me salen, quiero escribir cosas y no se me ocurren. En algún punto están vinculadas las dos imposibilidades. Así que a falta de ideas y palabras propias, intentando encontrar un paralelismo entre mis actos mis pensamientos y mis omisiones, los dejo en compañía de un muy buen cantautor mejicano que por momentos entiende mis ideas y necesidades mejor que yo mismo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ay Amor&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;(Fernando Delgadillo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Difícil cosa que es hacerte una canción&lt;br /&gt;donde poderme apoyar con frases cortas&lt;br /&gt;y una que otra prueba es tanto lo que juzgo&lt;br /&gt;certidumbre pero no lo ves&lt;br /&gt;y es tanto lo que tienes al revés&lt;br /&gt;y es tanto luego el desencanto en la cuestión&lt;br /&gt;y sigue siendo tan pequeña mi canción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira mis manos cuando menos de éstas&lt;br /&gt;llevo encima un par&lt;br /&gt;se embolsan y se tienden a alcanzar&lt;br /&gt;y alguna de ellas&lt;br /&gt;tan fiel y tuya como yo se esfuerza tanto&lt;br /&gt;en ofrecerte más caricia y no definición de amor&lt;br /&gt;si acaso una violeta y tiempo&lt;br /&gt;para descansar la tuya&lt;br /&gt;cuando deja de jugar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay amor amor!&lt;br /&gt;No sólo tengo manos&lt;br /&gt;tengo un corazón dispuesto&lt;br /&gt;y justo en medio de él&lt;br /&gt;tengo una pálida sonrisa de ansiedad&lt;br /&gt;tengo tu nombre a flor de labios.&lt;br /&gt;Y otra cosa&lt;br /&gt;tengo tanto que mirar bajo tu escote&lt;br /&gt;y tengo un poco&lt;br /&gt;y tengo más de que pensar&lt;br /&gt;cuando supones que eres agua que anda y corre&lt;br /&gt;y se avecine y se arremonte&lt;br /&gt;serpenteando y yo con esta sed que tengo,&lt;br /&gt;con esta sed de ti mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo pensando que es difícil de lograr&lt;br /&gt;decir te quiero sin que suene a hoja en blanco&lt;br /&gt;o a palabra ocasional,&lt;br /&gt;digo un te quiero de soldado&lt;br /&gt;de guitarra y pelo largo.&lt;br /&gt;Porque creo en ello&lt;br /&gt;porque tengo un credo&lt;br /&gt;y tengo la verdad enfrente&lt;br /&gt;si te veo como patria&lt;br /&gt;y el deber de caminar amándote&lt;br /&gt;de ser yo mismo para ti para teñir&lt;br /&gt;una y mil veces en mi frente&lt;br /&gt;Tu reflejo tricolor&lt;br /&gt;¡Ay amor!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-115695388508339137?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/115695388508339137/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=115695388508339137' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115695388508339137'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115695388508339137'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/08/de-silencios-omisiones-y-hojas-en.html' title='De silencios, omisiones y hojas en blanco'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-115454882585627540</id><published>2006-08-02T12:41:00.000-07:00</published><updated>2006-08-02T13:26:56.346-07:00</updated><title type='text'>Un grande entre grandes</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7546/724/1600/000_0025.3.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7546/724/400/000_0025.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7546/724/1600/000_0025.2.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Autor de frases como &lt;strong&gt;"...ay Dios! dijo una vieja, y estaba arriba de un viejo..."&lt;/strong&gt;, Walterio Bellabarba, Richard para los amigos, ha sido una figura fuertemente influyente en mi adolescencia y juventud. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Simplemente eso... un homenaje...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Richard, sos grosso... sabelo!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-115454882585627540?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/115454882585627540/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=115454882585627540' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115454882585627540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115454882585627540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/08/un-grande-entre-grandes.html' title='Un grande entre grandes'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-115384787636949638</id><published>2006-07-25T10:14:00.000-07:00</published><updated>2006-07-25T10:17:56.386-07:00</updated><title type='text'>Sueño compartido</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Era la cuarta o quinta vez que veía la película y seguía encontrando guiños y detalles que la hacían interesante, aunque en realidad esta vez su atención estaba puesta en otro lado. La película seguía su secuencia inalterable, una chica soñadora en un mundo frío buscando al amor de su vida, su alma gemela, que la esperaba en algún lugar de una Paris hermosa. Él miraba de a ratos, por momentos miraba el techo mientras su mano derecha insistía en acariciar el hombro de ella, dormida. Suspendida en el tiempo.&lt;br /&gt;No fue mucho más allá de los quince minutos de comenzada la película el momento en que ella se entregó a un sueño pesado y profundo. Él lo notó en su respiración dificultada por la congestión. La frecuencia de las inhalaciones fue bajando hasta alcanzar un ritmo lento, constante y trabajoso. Pensó en despertarla, la película valía la pena y él estaba viéndola sólo por el hecho de compartirla. La despertaría con un beso, o corriéndole el pelo de la cara, con palabras suaves y sugestivas. O le propondría pasar a la cama, era cuestión de caminar unos pocos pasos para canjear el apretujo del sillón aplastado por la amplitud de un colchón de resortes empeñados en hacerse sentir.&lt;br /&gt;Estuvo a punto de despertarla, pero no lo hizo. Prefirió observarla desde la poca perspectiva que brinda el abrazo estrecho. La observó durante largos minutos, respiraba profundamente y entre sueños musitaba un quejido lejano y sordo, le intrigaba saber qué pensaría, qué pena la aquejaría, pero no tuvo el valor de despertarla para preguntárselo, y siguió contemplándola, el calor de su piel bajo la frazada era motivo suficiente para no interrumpir su sueño.&lt;br /&gt;Continuó con las caricias de ritmo cansino, recorrió sus hombros y su espalda, se detuvo por unos momentos en ese lunar, el de la clavícula derecha, ese lunar que es su marca personal y su referencia. Ahora sí le corrió el pelo de la cara y le pasó suavemente los dedos por sobre una ceja y los perdió detrás de su oreja. El rito se repitió durante un tiempo que él decidió como indefinido. Ella dio respingos y pareció despertar en algunas oportunidades. Él se encargó de serenarla y besarle los párpados para que su sueño no se agote. Y su dicha tampoco.&lt;br /&gt;Los créditos de la película lo distrajeron, notó que hacía un rato largo que había dejado de mirar hacia el televisor, y mucho más tiempo había pasado desde que no miraba a la ventana, donde ahora, el rojizo del cielo anunciaba un atardecer húmedo. La abrazó con un poco más de intensidad, la estrechó contra su cuerpo y cerró los ojos. No buscaba dormirse, buscaba ignorar el paso del tiempo.&lt;br /&gt;Ella hizo un movimiento brusco, como un reflejo nervioso, y se acomodó en su pecho. Él la miró nuevamente esperando que no se dé la lógica, que se empecina en funcionar lógicamente. El reflejo se repitió un poco más violento, él supo que sobrevendría lo inevitable y cedió fuerzas en el abrazo.&lt;br /&gt;Ella despertó.&lt;br /&gt;Él supo que debía volver a la realidad.&lt;br /&gt;El reloj, cruel como siempre, volvió a su rutina.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Pues el tiempo no para&lt;/strong&gt; (José Saramago)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Pues el tiempo no para, nada importa&lt;br /&gt;que los días vividos aproximen&lt;br /&gt;el vaso de agua amargo colocado&lt;br /&gt;donde la sed de la vida se exaspera.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;No contemos los días que pasaron:&lt;br /&gt;fue hoy cuando nacimos. Sólo ahora&lt;br /&gt;la vida comenzó, y lejos aún,&lt;br /&gt;la muerte ha de cansarse en nuestra espera.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-115384787636949638?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/115384787636949638/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=115384787636949638' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115384787636949638'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115384787636949638'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/07/sueo-compartido.html' title='Sueño compartido'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-115196062090518397</id><published>2006-07-03T14:00:00.000-07:00</published><updated>2006-07-03T14:03:40.920-07:00</updated><title type='text'>Libre albedrío?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Habiendo superado ampliamente el mes sin escribir algo por acá, y viendo que la cosa no avanza voy a empezar a afanar, redondamente, a diferentes changos solamente como para intentar decir algo que no se me ocurre cómo hacerlo, y que tengo acá atravezado, y me da vueltas. Se niega a salir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hoy el Bolg de Gaby (http://gabylog.blogspot.com/2006/07/be-still-my-beating-heart.html - es fundamental leerlo para saber a que me refiero) mostró un texto impresionante, que más allá de ser electrizante de principio a fin, propone una duda... existe el libre albedrío? Pedazo de pregunta! Desde ya que no pretendo ser yo quien la conteste, no tengo siquiera la caradurez de proponemelo. Pero bien, algo quiero decir, y no me sale. Así que recurro a las palabras de un amigo entrañable (algún día le voy a tener que agradecer unas cuantas cosas, y sobre todo, le voy a hacer saber que secretamente es mi amigo), el Negro Alejandro Dolina, quien en su programa de radio ("La Venganza será terrible") dijo algo así como:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;"El verdadero milagro de la vida no es encontrarse con uno mismo, que después de todo no es más que una paradoja de quinta... Lo importante es encontrarse con alguien. Esos efímeros puentes que dentro de este mundo de islas algunos suelen tender; efímeros porque duran muy poco y hechos quizas de la misma materia de la que están hechos los sueños.&lt;br /&gt;Por ahí, cada tanto, en esa horrenda soledad que es la vida, uno liga un puente. Un puente que se puede tejer con un cariño o con un amor; quiere decir que en este mundo donde todas las citas son fallidas, o casi todas las citas son fallidas, en donde casi todo consiste en ir a esquinas donde nadie acude, en donde casi todos los encuentros fallan. Mi vida es ir a buscar y no encontrar, y es así... Salvo alguna que otra vez, como flechas luminosas en la noche, en que uno va a una esquina y hay alguien, bueno... yo creo que eso merece festejarse y festejarlo con dignidad, y hacer digno ese pequeño puentecito que se ha tendido. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;Solo una vez en la vida de un hombre pasa un centímetro cúbico de suerte y solo la pescará el que este todo el tiempo atento. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;Nos toca solo un cachito de suerte en la vida y el peor de los pecados es dejarla pasar. Hay que estar atento a las señales, atento a las citas, que se cumplen pero son muy pocas, atento a los sueños que se dan, pero son muy pocos...." &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;No se si existe el libre albedrío. Si el destino está escrito ¿quién sabe?. Solamente se que hay días en los que me siento dueño de mi vida y de mis actos. Otros días creo ser la pluma de Forest Gump, volando a antojo del viento.&lt;br /&gt;Sentí muchas veces esas palpitaciones nerviosas, a las que se refiere Gaby, a la hora de tomar decisiones. Y por suerte las he tomado. Si consumí más latidos de los que la prudencia indica, mala suerte. Algunas veces en joda, otras en serio, digo que a este ritmo no llego a los cuarenta. Bien.&lt;br /&gt;Si no llego, porque consumí todos mis latidos en ese tiempo, será porque viví intensamente. Será porque vi los puentes de los que habla el Negro Dolina, y los construí y se cayeron, o no, pero nunca los miré y me quedé de este lado sin animarme a cruzar. Por suerte otras personas también se animaron a cruzarlos, o me dieron una mano en la ingeniería del puente compartido, y hoy tengo algún latido extra gracias a ese fiado tan generoso.&lt;br /&gt;Si existe el libre albedrío es una pregunta demasiado grossa para mi. Solamente se que agradezco los puentes, los construidos de a dos, los que tuve que contruir solo, los que necesité derribar y a los transeuntes que por ellos pasaron, y ojalá sigan pasando. Voy a seguir consumiendo latidos. Construyendo puentes, tirándolos cuando así sea necesario y llegado el caso, cruzaré a nado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si la intensidad de mis días demanda más pulsasiones de las que dispone el destino para mí. Tengo una decisión tomada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Viviré como cuando compraba caramelos de pendejo"por todo lo que me alcance ".&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-115196062090518397?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/115196062090518397/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=115196062090518397' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115196062090518397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115196062090518397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/07/libre-albedro.html' title='Libre albedrío?'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-115109443594609253</id><published>2006-06-23T13:20:00.000-07:00</published><updated>2006-06-23T13:30:21.016-07:00</updated><title type='text'>A falta de ideas, buenas son las fotos</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7546/724/1600/P1010038.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7546/724/400/P1010038.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una vez más no tengo nada para traerles, así que me limito a dejarles una muestra de lo necesaria que es para mí una cámara digital (pero una de las buenas!).&lt;br /&gt;Evidentemente me tengo que comprar una, pero bien es sabido por todos ustedes que no llego al monto necesario.&lt;br /&gt;Es por ello que recurro a la solidaridad de los presentes y les solicito tengan a bien enviar sus donativos para esta noble causa.&lt;br /&gt;Estoy convencido de que no tardarán en llegar... a montones!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué buena foto!!!!! Aunque con esa modelo cualquiera se hace el fotógrafo.&lt;br /&gt;Es linda &lt;em&gt;&lt;strong&gt;"...pobrecita!!!... es muy chiquita..."&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besos y abrazos para todos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tío Cocco&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-115109443594609253?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/115109443594609253/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=115109443594609253' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115109443594609253'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115109443594609253'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/06/falta-de-ideas-buenas-son-las-fotos.html' title='A falta de ideas, buenas son las fotos'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-115031323247781125</id><published>2006-06-14T12:24:00.000-07:00</published><updated>2006-06-14T12:27:12.510-07:00</updated><title type='text'>Efemerides</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hoy es miercoles 14 de junio de 2006&lt;br /&gt;Un día como hoy pero de ...&lt;br /&gt;1864 - nace Alois Alzheimer, científico alemán.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba a publicar otra cosa, pero no me acuerdo qué... :$&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kico&lt;br /&gt;PD1: Perdón, se que es malo el chiste, pero no pude contenerme.&lt;br /&gt;PD2: Otro dato interesante es que en 1942  se estrenaba "Bambi", película de Walt Disney.&lt;br /&gt;PD3: Volverá mi sombra? Se está tardando mucho.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-115031323247781125?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/115031323247781125/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=115031323247781125' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115031323247781125'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/115031323247781125'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/06/efemerides.html' title='Efemerides'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-114960149053664685</id><published>2006-06-06T06:38:00.000-07:00</published><updated>2006-06-06T06:57:55.940-07:00</updated><title type='text'>Volvedor</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7546/724/1600/mesa.2.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7546/724/400/mesa.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;div align="justify"&gt;Hace unos cuantos días que busco una excusa para pegar esta foto y no la encuentro. Pensé en alguna historia de ausencias y separaciones, pero no, me pareció que era un lugar demasiado común, es lo primero que uno piensa cuando ve la foto, "a esa mesa le falta una sombra". Y si, fue la idea cuando saqué la foto. Pero no es una sombra ausente, por ausencia, es mi sombra que vaya uno a saber por dónde andaba ese día.&lt;br /&gt;Así que después de mucho pensarlo me acordé de un cuento de Abelardo Castillo, quien abandona su vida rutinaria de literato aburrido (qué pretencioso lo mío!) y la cambia por la de un malevo, y me dije: eso le pasó a mi sombra! anda por ahi buscando una historia para contar, viviendo una vida que no es la mía, juntando experiencias más interesantes que las propias para darme la oportunidad de escribirlas o de contarlas, o al menos de disfrutarlas para mis adentros.&lt;br /&gt;No se si Evaristo Garay es demasiado pedir, pero me gustaría que mi sombra haya encontrado algún personaje intenso, corajudo y cojonudo. También espero que en no muchos días la muy desamorada vuelva por estos pagos, se meta en mi casa y de un momento a otro me descubra desbordado por esas ansias de escribir antes de olvidarme de las ideas, sentado a la mesa con el mate a mi derecha y la sombra jorobada de quien escribe proyectada sobre la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les dejo el cuento de Abelardo Castillo. Es larguito, pero vale la pena, y mucho. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Besos y abrazos para todos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Kico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Volvedor&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;A Julio Cortázar&lt;br /&gt;y a usted, Borges,&lt;br /&gt;y perdón si los salpiqué.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;I&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El oficio de guapo es un oficio como cualquier otro. El coraje, ahora lo sé, tiene la paciencia larga; necesita práctica. Hay que adiestrarse en la mirada torva, ladina, en el gesto pausado, en el áspero monosílabo hecho de ambigüedad y amenaza para llegar con exactitud, si la Virgen lo permite (porque la destreza de la mano depende, en la mitad de los casos, de un secreto favor suyo), para llegar, repito, a la decisiva matemática de dos puñaladas en un boliche o un patio.&lt;br /&gt;Esto lo sé porque yo soy Evaristo Garay. Antes, cuando me daba por la literatura, cuando era pálido y usaba anteojos gruesos, de carey negro, y leía a lord Dunsany, me llamaba de otro modo. Y muchos me han visto discutiendo de carburadores y metempsicosis en La Biela Fundida, en Palermo, o sentado en la Jockey frente a un mazagrán, asegurando que Borges –con licencia– nunca vio un orillero de verdad ni en foto, pero escribir, escribe lindo. Estaba diciendo, digo, que ahora me llamo Evaristo Garay, el que supo sen-tarlo de un planazo al comisario Bozzano en la casa de baile de María Sosa, allá en San Pedro; el mismo Evaristo Garay que ahora se juntó para siempre con la Rosario; yo (devoto de la Virgen de Pompeya), que anoche, en el almacén de Barbieri, maté de tres balazos en la cabeza al chino Aldazábal.&lt;br /&gt;Todo empezó cuando el último verano caí desprevenida-mente por Baradero y pregunté en un boliche de la costa si nadie conocía al chino:&lt;br /&gt;–Busco al chino Aldazábal –dije, limpiándome los anteojos.&lt;br /&gt;Siempre que estoy nervioso me limpio los anteojos, esto lo se. Lo que no sé es por qué dije que buscaba al chino. En realidad yo venía a preguntar por un tal González y, aunque al principio me pareció lo mismo, después supe que no, que no era lo mismo. Porque yo, de entrada nomás, llegué y pregunté por Aldazábal.&lt;br /&gt;El patrón me miró. Era un tipo impresionante; sus hombros, enormes, asomaban detrás del mostrador como dos moles; en el medio, rapada y poderosa, había una cabeza. Se quedó mirándome y después que se le fue el sueño levantó una ceja.&lt;br /&gt;Si yo me hubiera ido entonces, antes que levantara la otra ceja, no habría pasado nada; pero yo no me fui y el monstruo, sor-prendido, levantó la otra ceja. Sorprendido o asustado. O contento. Después abrió la boca y se enojó con mi madre. Pero no se enojó: lo dijo como si yo acabara de hacerle una secreta broma y él la estuviera festejando. A su modo, claro. Luego, abrazándome por encima del mostrador, me juró que los años no pasaban para mí, para Evaristo Garay, que él sabía que yo iba a volver aunque Aldazábal hubiera dicho que me balearon en la frontera, y que nunca me habría reconocido con esas ropas de cajetilla, a no ser –según aseguró– por esta pinta de rufián que Dios me ha dado, y que Barbieri no se olvida de los amigos.&lt;br /&gt;Ya he dicho que en ese entonces yo era algo literato; por lo tanto, nunca fui demasiado original. De inmediato pensé: sueño. Pero los brazos de Barbieri, fraternal y peligrosamente me demostraron que no, que no era un sueño. Más tarde supe que era algo mucho más vertiginoso que un sueño, pero, por el momento, sólo sentía que el gigante me estaba haciendo mal en la espalda. En la cicatriz esa que tengo en la espalda.&lt;br /&gt;–Ellos cruzaron a Gualeguaychú –dijo después–. Fue-ron a traer la medicina.&lt;br /&gt;Y se rió. Yo también me reí; esto, al menos, lo entendía: la medicina eran drogas. Yo había venido al bajo justamente por eso. Estaba escribiendo una nota con contrabandistas, subprefectura y moraleja social. Necesitaba documentarme. El comisario de San Pedro me había dicho que, en la ribera de Baradero, un tal González –el chajá, que le decían– "operaba en esos chimisturrios", que si me animaba, fuera: él, lo más que podía hacer era prestarme un vigilante. Yo dije gracias y acá estaba. Y ya había decidido volverme cuando sucedieron dos cosas: el gigante que me alcanza un vaso de ginebra; yo, desprevenido, que me la tomo quién sabe por qué, por darme ánimos tal vez, y una puerta que se abre, arriba, en el remate de la escalera.&lt;br /&gt;–Mira –dijo Barbieri.&lt;br /&gt;Miré y la vi por primera vez; era la Rosario. La Rosario que en seguida me reconoció y dijo vos acá, Evaristo, y me miraba tierna, tan tierna que yo, a causa de la ginebra y de esa ternura, dije que sí, que estaba ahí, de vuelta. Y antes de que pudiera agregar nada, ella se encerró en la pieza, como si fuera a llorar.&lt;br /&gt;El patrón seguía sonriendo; me alcanzó otra ginebra y se quedó estudiándome. No sé si por taparme la cara (porque ahora yo no quería explicar nada) o porque la ginebra, aunque marea, siempre me gustó, me llevé el vaso a la boca y me lo tomé. Me asombró un poco mi propia voz:&lt;br /&gt;–¿Cuándo vuelven?&lt;br /&gt;Él dijo que tenían lo menos para dos meses. Después dijo:&lt;br /&gt;–Que alegrón –y el aumentativo, con el tono en que fue dicho, resultaba una intencionada, amenazante paradoja se va a pegar el chino cuando te vea.&lt;br /&gt;Si esas palabras me sonaron extrañas, no lo fueron mucho más que las mías.&lt;br /&gt;–Sí –dije–. Qué alegrón.&lt;br /&gt;Tal vez se trataba de que Aldazábal, al verme, se iba a enterar de que yo no era el que parecía; pero no sé por qué se me ocurrió que el otro podía alegrarse de eso.&lt;br /&gt;Usted, en cambio, sí lo hubiera sabido, Evaristo Garay.&lt;br /&gt;Barbieri estaba diciendo:&lt;br /&gt;–La Rosario también parece contenta. Levantó la vista; yo también. La puerta de la pieza, arriba, había quedado entreabierta.&lt;br /&gt;–Y, ¿no vas a subir a verla?&lt;br /&gt;Entonces, al mirar hacia arriba, fue cuando me acomodé el pantalón. Me lo acomodé a dos manos, metiendo los pulgares en el cinto.&lt;br /&gt;–¿Y pa qué te crees vos que volví? –me oí decir.&lt;br /&gt;El "pa" me salió solo; el tono, el gesto, me salieron solos. Después estaba arriba y, aunque no soy hombre de ventajear a nadie y menos trampeando a una mujer como aquélla, como la Rosario, la tumbé sobre la cama y me convencí de que ése era mi sitio, que todo venía de muy lejos, de antes, cuando Aldazábal y yo, pelean-do en yunta, nos jugábamos por esta morocha en La Colorada y en yunta la alzamos del baile, y él, porque le correspondía, se quedó con ella, esta morocha que ahora me estaba diciendo entre lágrimas, nunca creí que te hubieran muerto en la frontera ya sabía que a vos nadies, y después no habló más y al mucho rato se me quedó dormida entre los brazos, alborotando la almohada con sus crenchas negras.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;II&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi memoria suele ocasionarme disgustos. Generalmente re-tengo –o invento– detalles nimios, imágenes aisladas, un gesto a veces o una palabra, y se me escapan sin remedio los hechos históricos. Será por eso que de toda la primera semana que pasé en el bajo (porque me quedé, Evaristo Garay, y usted me miraba desde los espejos, aprobando mi espera), sólo recuerdo algún áspero trago de caña, que a lo mejor fue el que me hizo perder el miedo, y recuerdo que empezó a dolerme la cicatriz esa que tengo en la espalda –la que me hice en la rotonda de Palermo, una noche, con la moto– y pensé la humedad o el cansancio. También evoco una manera de caminar que me gustó, y la sensación, que no me gustó, de estar haciéndole una porquería a alguien. Esos días anduve mucho, vi, pregunté y aprendí mucho. Me pareció que Aldazábal no se iba a alegrar ni medio cuando volviera de Gualeguaychú (por dos motivos, claro, pero yo entonces sólo conocía uno), no se iba a alegrar de verme ni de que me confundieran con Evaristo Garay, a quien el chino siempre quiso como a un hermano, más que a un hermano, como tampoco se iba a alegrar mucho si alguien lo ponía al tanto de lo que estaba pasando allá arriba, en la pieza de la Rosario. Por eso digo lo de sentir que estaba haciendo una porquería, máxime cuando supe que la parda siempre le había jugado limpio al chino, menos esta vez, cuando yo vine al bajo a terminar cierto asunto que empezó una noche de 1957, en la frontera, noche en que la policía se apareció de golpe allá adelante, entre los juncos, y Evaristo sintió un estruendo a su espalda y cuando quiso sacar el cuchillo ya tenía la boca llena de barro.&lt;br /&gt;De modo que me quedé. Al principio me quedé por la Rosario. Después debí de tener otros motivos porque una noche ella me dijo "Vámosnos, Evaristo" y yo le dije que no. Todavía no, le dije, y a lo mejor era que pensaba irme solo, antes que pasara alguna cosa grande, o a lo mejor quise quedarme porque seguía con la idea de escribir mi artículo con moraleja, o vaya a saber. La cosa es que me quedé. Y supe que la historia del chino Aldazábal, la parda y Evaristo, en todo caso, ya estaba escrita. No resultaba ni más equívoca ni menos matrera que aquella otra, venerable, compilada por un escriba del Faraón, hace treinta siglos, historia que acaso leyó Moisés y en la que hay una mujer que es malvada y miente y un hermano espera a otro detrás de una puerta, con un hacha.&lt;br /&gt;En esta que yo me sé el triángulo es ribereño pero igual de confuso, sólo que la mujer no es mala y que Evaristo no era hermano de Aldazábal, sino su casi hermano, su mejor amigo, por lo menos mientras lo fue.&lt;br /&gt;Según me contó la gente del bajo (o debo escribir me recordó, pues todos los relatos empezaban "te acordás, Garay"), parece que Evaristo y Aldazábal solían pelear juntos, desde muchachos. Me salteo homicidios menores, y digo aquél del baile en La Colorada, que, si no me han mentido, se llamó así después del estropicio, por la sangre que anduvo por el piso aquella noche:&lt;br /&gt;Evaristo estaba recostado en el mostrador, mirando. Su casi hermano, prendido como chuncaco, bailaba con la muchacha, una morocha nuevita y asustada que (aunque aún no lo sabían) se llamaba Rosario y estaba destinada a que acontecieran planazos donde ella metía sus ojos azules, raros, medio grises. Usted la miraba, Evaristo Garay.&lt;br /&gt;Entonces apareció un grandote y le tocó la espalda al chino. Tenía voz de mamado cuando habló:&lt;br /&gt;–No se pegue, que no es dulce –dijo. Aldazábal, sin darse vuelta, dejó de bailar; después, arreglándose el pelo detrás de la oreja, preguntó:&lt;br /&gt;–¿Bastonero, el hombre?&lt;br /&gt;La música se cortó de golpe; un acordeonista ya metía la mano por atrás, a la altura de la faja. Los ojos de Aldazábal y su hermano se encontraron. Yo, que escribo esto porque alguien me lo contó, recuerdo esa mirada. El grandote dijo:&lt;br /&gt;–Bastonero no: sampedrino.&lt;br /&gt;Y los mirones (menos Evaristo, que seguía apoyado en el mostrador, aunque un poco más cerca de la puerta) empezaron a arrimarse, y había manos con brillo a fierro. Porque ser sampedrino quería decir ser guapo, y Aldazábal, en ese momento, pudo decir que también lo era y aquí no ha pasado nada. Pero Aldazábal –yo lo sé– nunca fue hombre de arreglar las cosas con conversación. Dijo pior pa usté y le ordenó a la chica:&lt;br /&gt;–Vaya, espéreme afuera: dos tordillos hay. Vaya, le digo.&lt;br /&gt;La dejaron irse; el grandote también, porque una mujer estorba. Al pasar junto a Evaristo, ella tenía una cara de susto que le gustó al hombre. Sin apuro, Evaristo le preguntó:&lt;br /&gt;–El grandote, ¿cómo se llama? Ella se lo dijo.&lt;br /&gt;Y antes de que la cancha se cerrara en torno de Aldazábal, una voz autoritaria, desde la puerta, pegó el grito:&lt;br /&gt;–¡Lisandro!&lt;br /&gt;La distracción del grandote, de Lisandro, duró un segundo. Después estaba boca abajo sobre la pista de tierra, con un tajo del ombligo al esternón. Lo que siguió también fue breve.&lt;br /&gt;1 Almacén y villa en los alrededores de San Pedro, cercana de aquella llamada Los Dos Machos, cuyo nombre remite al truco y, quizá, también a los protagonistas de esta historia.&lt;br /&gt;Evaristo abrió cancha desde atrás, a los gritos, atropellando a los que se daban vuelta; Aldazábal encaró de punta. En el medio se juntaron, espalda con espalda buscando la puerta. Y a partir de ese momento, el boliche empezó a llamarse La Colorada.&lt;br /&gt;Rosario los esperaba afuera, azarosamente junto al tordillo de Evaristo, quien de un salto se la llevó en ancas. Y allá salieron los tres, delante de la polvareda.&lt;br /&gt;En la disparada, Evaristo sentía las uñas de la parda, cla-vadas en su cuerpo. Y era lindo. Pero fue la única vez que las sintió, porque la muchacha era del chino, de su casi hermano; por más que él, Evaristo Garay, se acordaba de aquella disparada cada vez que lo veía entrar al chino en la pieza de arriba. Y no quería acordarse. Después la historia se entreveraba. Se entreveró del todo, el día que Evaristo se dio cuenta de que la mujer no lo quería al chino, que a él lo quería. Desde que le sentí las uñas supe que ella me quería.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;III&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sé si dije que a partir de la primera semana empezó a pasárseme el miedo. Natural. Yo pensaba desaparecer, con la mu-chacha o sin ella –más bien creo que sin ella–, unos días antes de que la gente volviera del Gualeguaychú. Además sentía que en aquel sitio yo estaba tan seguro como en la Jockey, y bastan-te más que en La Biela (que fue allí en la rotonda donde casi me mato una noche, la noche del 5 de enero del 57, y de allí me quedó, como regalo de Reyes, la cicatriz que tengo en la espalda), y digo que me sentía seguro porque, según vi, a Evaristo lo temían. Lo respetaban. Y yo no podía dudar de que me parecía increíble-mente al taita; no tanto porque todos en la costa me miraban de reojo, como si mi presencia anticipara catástrofes, sino por la Rosario: la morocha no era de desconocer así nomás a su hombre, aunque nunca hubiera podido entregársele antes. Me enteré de que Evaristo y ella no tuvieron tiempo de hacer lo que Dios manda, del mismo modo que me enteré de toda la historia, o de casi toda: astuta y pacientemente, con preguntas furtivas, por casualidad. Y por otros medios, menos fáciles de explicar. Al principio creí que mis preguntas obedecían a reflejos literarios; después, no sé. De todos modos, había una parte en las peripecias de Evaristo Garay que no estaba clara: la parte de la frontera. Por supuesto, yo, sobre este punto, no podía preguntar nada; no podía, es claro, andar preguntando:&lt;br /&gt;–¿Cómo fue que me mató la policía?&lt;br /&gt;Por cosas dispersas que me contó Barbieri, entendí que Aldazábal nunca fue ajeno a lo que había estado ocurriendo. Una no-che sobrevino este diálogo:&lt;br /&gt;–Estás metido con la parda –y la voz del chino no tenía inflexión de pregunta; Evaristo dijo que sí y ésa fue la única vez que Aldazábal lo miró feo–. Yo me la alcé pa mí –dijo.&lt;br /&gt;Barbieri no escuchó más porque entonces apareció el chajá González y anunció mañana tenemos que cruzar, y el resto, como digo, lo supe por boca de la Rosario, quien a su vez lo escuchó del chino. Su versión se contradice un poco con la de Barbieri. Parece que la noche del 5 de enero era Evaristo quien tenía la mirada torcida.&lt;br /&gt;Me imagino su voz:&lt;br /&gt;–Que ella elija.&lt;br /&gt;Aldazábal dijo está bien. Dijo que dijo: está bien hermano. Y ese gesto le había llegado hondo a la Rosario. Será por eso que, cuando me enteré, estuve a punto de perderle el respeto, Evaristo Garay. Porque usted se aprovechó de la aflojada y lo ofendió al chino:&lt;br /&gt;–Y ahora déjame solo –le dijo.&lt;br /&gt;Todo esto ocurrió la noche de Reyes del 57, en la frontera. Y al rato el chajá González gritó: la policía. Y empezaron los tiros. Cuando la gente llegó a la lancha, Evaristo Garay no estaba. Se había quedado allá, muerto por la policía. Bien muerto. De cara al barro.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Creo que voy a terminar pronto; la Rosario está inquieta y en estos casos lo mejor es irse antes de las averiguaciones y el sumario. Al empezar ya expliqué lo que le pasó en la cabeza al chino Aldazábal; ahora quiero contar por qué.&lt;br /&gt;El tiempo que viví en el almacén de Barbieri –también ya lo expliqué– me enseñó muchas cosas: entre otras, que el coraje es subjetivo. Mirando a la gente ilegal reeduqué mis reflejos y empecé a olvidarme de citar correctamente a Virgilio. Me dieron ropas amenazantes, que fueron de Evaristo Garay, y la Rosario me prendió al cuello una medalla con la Virgen de Pompeya. En eso estaba cuan-do se quedó mirándome:&lt;br /&gt;–Llévame con vos –dijo.&lt;br /&gt;Yo nunca tuve predilección por morir en manos de un contrabandista, sin embargo dije que tenía que esperarlo. Tal vez cuando la Rosario me pidió por primera vez que me la alzara, todavía estaba a tiempo. Ahora no podía irme.&lt;br /&gt;–Te voy a llevar –dije–; pero antes tengo que esperarlo.&lt;br /&gt;Bajé al boliche.&lt;br /&gt;–Dame un cuchillo, Barbieri.&lt;br /&gt;El grandote me miró; entonces cambié de idea:&lt;br /&gt;–No. Mejor dame un revólver.&lt;br /&gt;Después volví a subir y estuve un rato ante el espejo; pese a todo la imagen que veía no era absurda. Usted me miraba, Evaristo Garay.&lt;br /&gt;–Vámosnos –insistió la Rosario.&lt;br /&gt;Yo le dije mejor que te estés quieta. Después dije:&lt;br /&gt;–Hace calor.&lt;br /&gt;Y me saqué la camisa. Entonces la Rosario me vio la cicatriz esa que tengo en la espalda y dijo cómo te hicieron esto. Evaristo, y yo casi le cuento lo de la rotonda, cuando, de gol-pe, me acordé de todo. Me acordé cuando Evaristo, la noche de Reyes, en la frontera, dijo: Que ella elija. Y Aldazábal le contestó: Esto no se arregla con conversación, hermano. Y el chajá gritó la policía y empezó el barullo, y Evaristo se dispuso a pelear como cuando eran muchachos, como siempre, y fue entonces que sintió aquel balazo trapero, en la espalda, y cuando se dio vuelta con el cuchillo en la mano ya tenía otro tiro quemándole las costillas y el último fue cuando cayó de cara al barro como un perro.&lt;br /&gt;La Rosario preguntaba:&lt;br /&gt;–¿Quién te hizo esto, Evaristo? Dije:&lt;br /&gt;–Ya te vas a dar cuenta.&lt;br /&gt;Por eso me quedé. Y por eso, anoche, cuando la gente volvió del Gualeguaychú yo estaba parado en lo alto de la escalera, con el revólver en la mano. Y cuando el chajá me reconoció y se vino derecho a abrazarme, yo le grité:&lt;br /&gt;–¡Abrite!&lt;br /&gt;Y por eso él se abrió, y Aldazábal se quedó mirándome, como a un fantasma, mirándome a mí, a Evaristo Garay. Y por eso lo bajé de tres tiros en la cabeza. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-114960149053664685?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/114960149053664685/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=114960149053664685' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114960149053664685'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114960149053664685'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/06/volvedor.html' title='Volvedor'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-114753129399774517</id><published>2006-05-13T07:39:00.000-07:00</published><updated>2006-05-13T07:41:34.020-07:00</updated><title type='text'>Reflejos II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Un mail encadenado rompió el cerco. Una colecta a beneficio de una niña con una extraña enfermedad en un país mucho más extraño todavía. No era el típico mail de otras épocas, era un mail frío, sin referencias personales, ni extensas confesiones ni exposiciones éticas sobre las injusticias de todos los días. Un mensaje oculto, quizás. Un pedido de auxilio, silencioso pero certero, un acá estoy no me olvidé de vos, un nos debemos una charla hace rato. Todo eso podía ser aquel mail, todo eso o solamente una alucinación creada por la maratón de roedores que se disparó en su cabeza al leer el nombre del remitente del mail.&lt;br /&gt;Releyó el listado de contactos, e ignoró totalmente la historia de la lejana niña enferma de muerte, lo pensara como lo pensara, esa niña era lo menos importante, por real o por ficticia, era solo una figura decorativa, volvió a revisar los contactos y reconoció a mucha gente, amigos olvidados, amigos ya no tan amigos, algún indeseable y varios hermanos del alma. Lo mirara como lo mirara era un mensaje raro.&lt;br /&gt;Pensó en contestar en general, haciendo algún chiste sobre su incredulidad en las cadenas de ayuda y estas cosas que ocupan buena parte del tiempo laboral, ese tiempo que uno preferiría perder mirando por la ventana, o leyendo la sección deportiva del diario. Pero dudó. Contestar a todos no era una buena idea, o mejor dicho, no era una buena idea hacer un comentario tan poco lúcido, aunque era una buena idea contestar de manera general, eso le quitaría presión al mensaje, éste sí oculto, y no sería él quien de el primer paso ¿Ella ya lo había dado?&lt;br /&gt;Marcó el mail como no leído y se dedicó por un rato a leer los laborales, que eran en realidad los importantes por esas horas, dejó pasar un tiempo y hasta se convenció de haber olvidado del tema. El convencimiento propio es interesante, para él siempre fue de gran ayuda, casi un compañero de ruta, indispensable para no ser el único responsable de sus actos. Hizo algunas llamadas telefónicas, habló sobre el clima, las medidas del gobierno, el paro de los transportistas y las expectativas de la selección nacional para la próxima copa del mundo. Arregló el mate, sacó punta al lápiz y reimprimió el estado de cuenta de los clientes. Entre cada uno de estos movimientos, se aseguró de no estar pensando en aquel mail. Su compañero de ruta había resultado ser un mentiroso.&lt;br /&gt;Toda la meditación, reflexión y estrategia de las horas anteriores pasaron a un segundo plano y contestó el mail. Dejó de lado el pudor, y le puso un pie encima al orgullo. Le puso los dos pies encima. Le contestó a ella, a nadie más, y no habló de la niña enferma, ni de la caridad, ni dio demasiadas vueltas ¡Qué bueno que todavía tengas mi dirección! No tenía como ubicarte y me quedé con ganas de charlar después de verte ese día en el bar. Te dejo mis números. Estoy en esta dirección hasta las seis. Un beso. Nos vemos. Envió el mail y pensó, listo ya está, que se pudra todo.&lt;br /&gt;El día de laburo fue uno más, nada raro, clientes, problemas con los proveedores y charlas triviales con los compañeros. A las dos de la tarde fue a comer algo, se llevó un libro que hacía unas semanas se resistía a ser terminado, lo apoyó en la mesa y no lo abrió en ningún momento. Estaba por volver a la oficina cuando sonó el teléfono celular. Era un número desconocido, seguramente algún cliente. Apuró un trago de agua y atendió ¡Hola, tanto tiempo, recibí tu mail, que alegría! Era ella, él no podía creerlo ¿Qué decís? ¡Qué sorpresa! ¿Dónde andas?preguntó asombrado ¿Estás en Buenos Aires? Me dijeron que sos imposible de encontrar, que te olvidaste de los amigos y que no volvés más al barrio, dijo ella. Nada que ver, los que no me encuentran son los que no tienen demasiado interés en verme, los amigos saben dónde me escondo, respondió él. ¿Estás al pedo hoy? Preguntó ella, él no sabía qué contestar, tenía que hacer un trámite al salir del trabajo, pero podía hacerlo esperar. Si, desde las seis quedo libre, ¿querés tomar un café? Maure y Luis María Campos a las seis y media fue el acuerdo.&lt;br /&gt;Caminó desde la oficina hasta la esquina acordada, llegó cinco minutos tarde, pero ella no había llegado todavía. Seguía siendo impuntual como siempre. Él detestaba ese punto en ella.&lt;br /&gt;Llegó a las siete menos cuarto, avanzaba por la vereda con su  agilidad habitual y una vez más traía esa sonrisa cargada de dientes. Se miraron un par de segundos, los dos sonreían y se abrazaron, primero con pudor, después con afecto. Se sentaron en un bar, ella pidió una lágrima y una porción de torta de frutos del bosque, él pidió un café doble y dos medialunas. Los primeros minutos de la charla fueron tensos, incómodos y muy largos. La conversación se dividió entre familias y amigos lejanos, vacaciones recientes y anécdotas divertidas pero insignificantes. Solo al llegar la segunda ronda de café ella dijo, che, me enteré que estuviste mal, te hubiese llamado, pero no me animé. Es verdad, estuve como el culo, tuve muchos quilombos y me borré de todos lados por un tiempo, ahora, cómo corre el puterío ¿quien te contó? Preguntó intrigado. Eso no te lo voy a  decir, pero andá sabiendo que estaba al tanto y me preocupé por vos. Una vez más lo invadió la certeza de ser un idiota, en todo este tiempo jamás supo nada de ella, y no por no tener acceso a la información, no se enteró porque no quería hacerlo, porque se negó a hacerlo. Che, yo no se nada de tu vida, contame algo ¿Te casaste? ¿Tuviste hijos? Ella se rió mucho, el final de la carcajada encontró a su mirada clavada en la taza, y por algún motivo le costó levantarla.&lt;br /&gt;Las mesas vecinas se poblaban y despoblaban con una frecuencia increíble, la gente pasaba al lado de ellos y la charla no se perturbaba por eso. Él nunca fue muy locuaz, o si, pero no en estos casos, ella era quien llevaba la charla, él la escuchaba. La miraba y la escuchaba. Tenía ganas de mirarla. Por un momento creyó que el tiempo nunca había pasado, que la historia era otra, y que los recuerdos eran el presente. Ella miró el reloj. Eran las once y cinco, el tiempo había volado. Los dos se miraron por unos segundos, no dijeron nada por un momento, él jugaba con la cucharita sobre la mesa, ella le tomó la mano, él le dedicó una mirada y ella le devolvió una sonrisa, una de esas sonrisas que hablan.&lt;br /&gt;Me tengo que ir, mi chico llega a casa en un rato. Es un a alegría haberte visto, y ahora no te escondas, conmigo no te hagas el importante. Ya te dije, me escondo de algunos, hay quienes me encuentran. Bueno, te encontré y espero que se repita. Seguro, mandame un mail sobre la matanza indiscriminada de las focas y nos tomamos otro café. Volvieron a abrazarse, ella tenía los ojos vidriosos, él un nudo en la garganta.&lt;br /&gt;Ella se subió a un taxi. Él caminó por El Bajo, la cabeza le dio mil vueltas en el camino a su casa. Confundió recuerdos y presentes, realidades y alucinaciones, verdades y mentiras. Entró al departamento, tiró sus cosas de trabajo en un rincón. Colgó el saco y se tiró en el sillón. Recién entonces logró soltar una lágrima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Tomando café&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;(Fernando Delgadillo – Carlos Arellano)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Te veo tomando café&lt;br /&gt;como desde hace tantos años&lt;br /&gt;y me resulta inevitable&lt;br /&gt;decirte que te amo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que se me antoja recordar&lt;br /&gt;el fuego que hemos olvidado&lt;br /&gt;que por debajo de la mesa&lt;br /&gt;se den vuelo nuestras manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y rodar, y rodar por el suelo&lt;br /&gt;enredado en la maraña de tu pelo&lt;br /&gt;y levantarnos para hacernos monumento&lt;br /&gt;al amor, a la lujuria y al deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y verte sonreír&lt;br /&gt;con ese gesto de quien sabe que ha pecado&lt;br /&gt;y volver a sentir&lt;br /&gt;esas piernas que se doblan de cansancio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te veo tomando café&lt;br /&gt;como desde hace tantos años&lt;br /&gt;y se me hace agua la boca&lt;br /&gt;y te me sigues antojando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dices no sé bien qué&lt;br /&gt;mientras yo estoy en otro lado&lt;br /&gt;imaginando que tu boca&lt;br /&gt;se abre y me va tragando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y rodar, y rodar por el suelo&lt;br /&gt;asomándome al vacío de tus pechos&lt;br /&gt;y levantarnos para hacernos monumento&lt;br /&gt;al amor, a la lujuria y al deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y verte sonreír&lt;br /&gt;con ese gesto de quien sabe que ha pecado&lt;br /&gt;y volver a sentir&lt;br /&gt;las rodillas y los codos lastimados.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-114753129399774517?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/114753129399774517/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=114753129399774517' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114753129399774517'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114753129399774517'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/05/reflejos-ii.html' title='Reflejos II'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-114608261461996268</id><published>2006-04-26T13:07:00.000-07:00</published><updated>2006-04-26T13:51:33.370-07:00</updated><title type='text'>Reflejos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Te amo, dijo ella. Él apoyó los dedos índice y mayor sobre sus labios y siguió besando la piel desnuda de su cadera. Ella no lo repitió. Él dejó los dedos sobre su boca unos momentos más. Y siguió venerando ese cutis blanco y suave.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Unas horas antes ella había golpeado la puerta con insistencia, él le abrió y la hizo pasar. Ella lloraba desconsolada, él le daba consuelos insuficientes. La noche había comenzado de una manera extraña, y por cosas del destino, no demasiado casuales, estaban ahí frente a frente como tantas otras veces, pero esta vez era especial, y los dos lo sabían. Los dos lo negaban.&lt;br /&gt;Él cocinó algo y lo sirvió en la mesa desordenada, ella se negó a comer, estaba nerviosa y tenía el estomago cerrado de tanto llorar. Él comió un poco mientras le acariciaba la espalda y trataba de animarla contándole alguna que otra trivialidad. Los comentarios eran realmente poco lúcidos, las caricias reconfortantes.&lt;br /&gt;Un rato después en la TV la película dejaba demasiado que desear, el día había sido largo y la noche ganaba terreno. Él se recostó del lado izquierdo de la cama, sin taparse con la frazada. Ella estaba del lado derecho, tapada hasta el mentón, mirando hacia el televisor tan tiesa como expectante. Él se acercó un poco y le pasó el brazo por detrás de la cabeza, ella se acomodó contra su pecho, siempre mirando hacia delante. La película empeoraba, la suerte estaba echada.&lt;br /&gt;Levantó la mirada y se encontró con la de él posada sobre ella. El tiempo se detuvo, y la noche colmó el espacio. No podemos hacer esto, dijo ella, él retrocedió unos centímetros, la miró fijamente a los ojos y ella se acercó lentamente. Ya no hubo más palabras, ni ropas ni prejuicios. El tiempo detenía su marcha y la noche se eternizaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te amo, dijo ella. Él apoyó los dedos índice y mayor sobre sus labios y siguió besando la piel desnuda de su cadera. Ella no lo repitió. Él dejó los dedos sobre su boca unos momentos más. Y siguió venerando esa piel blanca y suave.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los reflejos lo obligaron a silenciarla, los reflejos la condicionaron a no quitar esos dedos de su boca. Los dos lo sabían y los dos necesitaban ignorarlo. Fue un acto reflejo, fue instintivo, no fue premeditado, así sucedió y así debía ser. O no.&lt;br /&gt;La noche se repitió otras noches, el tiempo les hizo un guiño y los planetas se alinearon para que aquella dimensión pueda ser explorada en silencio. Aprendieron a reprimir lo que los incomodaba. No hubo más te amo, ni hubo más dedos silenciadores. La eternidad duró un tiempo y como debía ser un día mostró que de eterna no tiene nada.&lt;br /&gt;Las cosas volvieron a su lugar, el orden fue reestablecido y la puerta de la dimensión desconocida, ahora conocida, se cerró para siempre. Aunque desde entonces saben que siempre no es verdad, y que nunca también fue una mentira desde un principio. Nada fue como antes, trataron de convencerse que se podía retroceder en el tiempo, que las cosas eran reversibles y que solo se vive el presente, pero no pudieron, no hubo caso. Ya nada fue como antes. La inocencia es intocable, y una vez vulnerada desaparece.&lt;br /&gt;Construyeron una pared de desencuentros para no ver todo aquello que había cambiado, pero no fue suficiente. Necesitaron de algunas agresiones mutuas y varios reproches desconsiderados para conseguir una distancia respirable. Y la respiraron.&lt;br /&gt;Pasaron las noches, los días y pasó mucho tiempo. El aire se tornó agradable, y los recuerdos empezaron a ubicarse donde deben, donde no joden. La vida siguió su curso, como siempre, sin esperar a los desprevenidos, dejando que el polvo se acumule sobre todo aquello que necesita del olvido para ser recordado razonablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde en un bar, en una esquina, él vio su reflejo en una ventana. Tuvo miedo, quedó paralizado. Ella se acercó con una sonrisa enorme. Se saludaron, él la invitó a sentarse, ella estaba apurada. ¿Qué es de tu vida?, dijo ella. Se vive, respondió él. Nos debemos una charla hace rato, pero me tengo que ir, nos hablamos, insistió ella. Seguro, nos hablamos, replicó él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revolviendo el cafe casi terminado la vio alejarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de irse ella pensó en que no tenía su teléfono, pero no se lo pidió.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antes de que se fuera él se dio cuenta de que no sabría ubicarla, pero no se lo dijo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Muchas cosas cambiaron, excepto aquellos reflejos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-114608261461996268?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/114608261461996268/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=114608261461996268' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114608261461996268'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114608261461996268'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/04/reflejos.html' title='Reflejos'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-114591131220989399</id><published>2006-04-24T13:39:00.000-07:00</published><updated>2006-04-24T13:41:52.250-07:00</updated><title type='text'>On Hold</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hermanos y Hermanas de mi Patria..!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ups! así encabezaba un personaje innombrable...&lt;br /&gt;Vamos otra vez...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Amigos!&lt;br /&gt;Una vez más no hay mayores novedades por este sitio, pero esta vez es justificado, más allá de la habitual falta de imaginación, ideas y dedicación. Esta vez me encuentro en un importante proceso de mi vida. Es un proceso lento y largo, que no se lleva bien con mi conocida impaciencia, pero es un proceso importante, que me llena de satisfacción y de anhelos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por ende mis pensamientos hoy se orientan en otros sentidos. No he tenido tiempo de pensar en alguna cosa poco interesante para escribir, ya que no puedo dejar de pensar en esto. Es por ello que no voy a hacer uso de mis palabras sino que me tomaré de las palabras de la Bersuit Vergarabat, que por ahi dice:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3366ff;"&gt;&lt;strong&gt;"...maldita espera, es el mejor tiempo perdido..."&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de el mes de diciembre seré el "Tio Cocco" a la segunda potencia!!!&lt;br /&gt;Besos y abrazos para todos&lt;br /&gt;Tio Kico2&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-114591131220989399?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/114591131220989399/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=114591131220989399' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114591131220989399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114591131220989399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/04/on-hold.html' title='On Hold'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-114417929456754151</id><published>2006-04-04T12:32:00.000-07:00</published><updated>2006-04-04T13:32:30.806-07:00</updated><title type='text'>Sangre, sudor y lágrimas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Qué difícil es escribir, pensar o imaginar historias ajenas. Se complica por muchas cosas, aunque me animo a decir que el principal obstáculo es el espacio que ocupa en mis pensamientos la propia historia. No queda mucho lugar como para pensar en sufrimientos y alegrías de otros seres, mucho más si esos seres no existen o es mi responsabilidad crearlos. Supongo que por bastante tiempo mis intentos girarán en torno a noticias policiales, experiencias de terceros y desgracias que ocurren muy lejos de mis comodidades y bajezas. Es bastante fácil abrir el diario y elegir una desgracia para despotricar contra la injusticia, la sociedad y el sistema. Es muy higiénico para la conciencia, ayuda mucho a la hora de rendir cuentas en el juicio final que cada noche tiene cita en mi almohada transpirada. Por suerte a este tribunal solo asisto yo. Soy juez y parte. Eso garantiza una satisfactoria absolución, al menos hasta la siguiente noche.&lt;br /&gt;Bien, como dije, es difícil escribir sobre otros, así que quien tenga la paciencia y el tiempo suficiente, podrá hacer un breve recorrido por una de mis vagas reflexiones acerca de todo y de nada. Porque de eso se trata esto, de pensar en todo para no hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, ahí va...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se a cuenta de qué pensé en el dicho popular que afirma que algo trabajoso cuesta sangre, sudor y lágrimas. Es raro, porque en ese momento me encontraba solucionando una cuestión de plazos de pagos de unos clientes, y si bien es algo laborioso, no se asemeja en nada a otras cosas que sí podría catalogar dentro de las que merecen estos fluidos para solucionarlas. Así que no se porque pensé en eso, y pensé en otras cosas, y de repente me olvidé de los objetivos de la compañía, los indicadores de gestión y toda esa gilada. En definitiva me olvidé de la guita, que como siempre, es ajena.&lt;br /&gt;A lo que iba, me olvidé de mis responsabilidades, mucho más graves por estos horarios, que son de trabajo y empecé a pensar eso. ¿Qué significa que algo cueste sangre, sudor y lágrimas? No tengo una respuesta lógica y concreta para eso. Tengo algunos pensamientos un poco rebuscados, y ordenarlos es un poco complicado en este momento. Voy a intentar unas explicaciones parciales y si esto funciona bajo la lógica del cálculo vectorial, la suma de los resultados parciales será igual a una resultante compuesta que explicaría lo que no puedo explicar como un único concepto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sangre:&lt;br /&gt;Desde muy chico me pregunto qué es la sangre. Uno la ve y no parece gran cosa, aunque es razonable pensar que es muy importante. He dado sangre muchas veces, y creo que es lo que más me han agradecido en mi vida. No fue un mayor sacrificio, simplemente me acosté en una camilla y distintos personajes con chaqueta y guantes de latex me clavaron agujas y me dijeron, apretá y soltá, apretá y soltá. No creo que sea algo digno de tanto reconocimiento. No hice nada, simplemente presté mi brazo para que un sachet se llene con un líquido bermellón y espeso. Es llamativo ver como esa sangre en nada se parece a la sangre cinematográfica gringa. Contrariamente al concepto que tenemos de sangre como muerte, esa sangre significa vida, y entonces entiendo el agradecimiento del familiar del receptor de mi donación. La vida no me costó nada, la vivo y la desvivo, llevo conmigo una salud importante de la que ni siquiera soy consciente. Quien no tiene esa salud si la valora y es entonces cuando termino de entender la parte de la sangre en el dicho popular.&lt;br /&gt;Esa sangre es la salud que uno invierte en alcanzar un objetivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sudor:&lt;br /&gt;Para haber recibido una educación bastante tradicional creo que tengo un sentido amplio de lo que significa el sudor para la humanidad. Es casi religioso asociar el sudor al esfuerzo y la dedicación. Seguramente es la idea que uno ponga empeño hasta conseguir lo que busca. Creo que mis viejos dedicaron buena parte de su tiempo a enseñarnos a ver al esfuerzo como el único medio para ser alguien en la vida. Sería un hipócrita si hoy no agradeciera esas enseñanzas, porque gracias a eso no estoy tirado en un zanjón. Es verdad, también, que tanto esfuerzo me puso en una posición de permanente defensa. Porque nunca es suficiente, porque la zanahoria se mueve delante del burro, y por momentos parece alejarse. Pero tengo que admitir que no me desagrada el concepto de sudor como demostración fisiológica del esfuerzo y el empeño. Hay también otra implicancia del sudor que no me fue explicada por mis padres, ni por el Padre Güntern. El sudor es medio que acerca a dos cuerpos. Dos cuerpos desnudos pueden estar en estrecho contacto, pero no dejan de ser dos cuerpos individuales, la piel de uno y otro son fases diferentes y sólo la presencia del sudor hará que esas dos masas de carne estremecida se vuelvan una. Los sudores compartidos son la mezcla de pasiones que solo encuentran unidad en este medio acuoso. Ese gusto salado intenso es fruto de la propia esencia de los amantes, y es exclusivo de esa unión, ya que esa combinación química no se repite si se cambian las fuentes.&lt;br /&gt;El sudor es la expresión corporal del esfuerzo y la pasión. Algo difícil cuesta sudor, porque solo con esfuerzo y pasión puede ser obtenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las Lágrimas:&lt;br /&gt;Se complica mi explicación de las lágrimas sin caer en cursilerías por todos conocidas. es más, creo que no tengo una explicación para este punto. ¿Porqué llora uno? En mi caso por muchas cosas, y lo llamativo es que las lágrimas que más me dolieron fueron las que no logré sacar de mi. No puedo generalizar en este punto, no quisiera ofender a nadie con mis razonamientos apurados. Pero creo que he llorado más veces por idioteces que por cosas importantes. Lloro mirando películas románticas predecibles, y no lloro cuando siento el pecho oprimido por mis angustias. Lloro leyendo noticias sobre injusticias y muertes absurdas, y no puedo soltar una puta lágrima cuando pierdo al alguien importante. Muy pocas veces lloro por mis propias acciones, y creo que se de que se trata. Lloro cuando la culpa me embarga. Lloro cuando no puedo refrenar la necesidad de sentir que mis problemas son de otro, y que otro los tiene que solucionar. Lloro cuando solucionar un problema significa admitir que mi error fue grave, y que otras personas pagan las consecuencias. Lloro cuando sufro por el sufrimiento que imparto. Las lágrimas son el vehículo de la culpa, son el medio en el cual la transporto fuera de mi cuerpo y de mi mente. Las lágrimas representan el sufrimiento, no del esfuerzo desmedido, es el sufrimiento de saberse cruel y egoísta.&lt;br /&gt;Algo cuesta lágrimas cuando sabemos que en el camino hacia el objetivo traicionamos nuestros propios ideales y principios, las lágrimas simplemente lavan las culpas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente puedo decir que el vivir la vida cuesta sangre sudor y lágrimas, porque a eso hemos venido a esta tierra olvidada por los dioses. Pero voy a hacer un pedido excepcional. No quiero que mi vida funcione traccionada a sangre, no estoy dispuesto a pagar con salud. Tampoco quiero más lágrimas, no porque no haya motivos para que surjan, sino por lo que ya expliqué. No quiero lágrimas de culpas, que son las mías. Ojalá lleguen lágrimas emocionadas, pero de momento, me conformo con dejar de lavar mis culpas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por eso que hoy solo quiero poner esfuerzo y pasión. Propongo solo dar mi sudor, porque no quiero enfermarme, porque no quiero sufrir, solamente quiero sudar, sudar apasionadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Arte de amar&lt;br /&gt;(José Saramago)&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Metidos en esta piel que nos reniega,&lt;br /&gt;somos dos, lo mismo que enemigos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Gran cosa, finalmente, es el sudor&lt;br /&gt;(así ya lo decían los antiguos): &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Sin él, la vida no sería lucha,&lt;br /&gt;Ni el amor amor.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-114417929456754151?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/114417929456754151/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=114417929456754151' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114417929456754151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114417929456754151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/04/sangre-sudor-y-lgrimas.html' title='Sangre, sudor y lágrimas'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-114313634059510132</id><published>2006-03-23T09:50:00.000-08:00</published><updated>2006-03-23T09:52:20.616-08:00</updated><title type='text'>Nuevo elogio a la locura </title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nuevo elogio a la locura&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El primero fue escrito hace siglos por Erasmo de Rotterdam. No recuerdo bien de qué trataba, pero su título me conmovió siempre, y hoy sé por qué: la locura merece ser elogiada cuando la razón, esa razón que tanto enorgullece al Occidente, se rompe los dientes contra una realidad que no se deja ni se dejará atrapar jamás por las frías armas de la lógica, la ciencia pura y la tecnología. &lt;br /&gt;De Jean Cocteau es esta profunda intuición que muchos prefieren atribuir a su supuesta frivolidad: Víctor Hugo era un loco que se creía Víctor Hugo. Nada más cierto: hay que ser genial -epíteto que siempre me pareció un eufemismo razonable para explicar el grado supremo de la locura, es decir, de la ruptura de todos los lazos razonables- para escribir Los trabajadores del mar y Nuestra Señora de París. Y el día en que los plumíferos y los sicarios de la junta militar argentina echaron a rodar la calificación de "locas" a las Madres de Plaza de Mayo, más les hubiera valido pensar en lo que precede, suponiendo que hubieran sido capaces, cosa harto improbable. Estúpidos como corresponde a su fauna y a sus tendencias, no se dieron cuenta de que echaban a volar una inmensa bandada de palomas que habría de cubrir los cielos del mundo con su mensaje de angustiada verdad, con su mensaje que cada día es más escuchado y más comprendido por las mujeres y los hombres libres de todos los pueblos. &lt;br /&gt;Como no tengo nada de politólogo y mucho de poeta, veo el curso de la historia como los calígrafos japoneses sus dibujos: hay una hoja de papel, que es el espacio y también el tiempo, hay un pincel que una mano deja correr brevemente para trazar signos que se enlazan, juegan consigo mismo, buscan su propia armonía y se interrumpen en el punto exacto que ellos mismos determinan. Sé muy bien que hay una dialéctica de la historia (no sería socialista si no lo creyera), pero también sé que esa dialéctica de las sociedades humanas no es un frío producto lógico como lo quisieran tantos teóricos de la historia y la política. Lo irracional, lo inesperado, la bandada de palomas, las Madres de Plaza de mayo, irrumpen en cualquier momento para desbaratar y trastocar los cálculos más científicos de nuestras escuelas de guerra y de seguridad nacional. Por eso no tengo miedo de sumarme a los locos cuando digo que, de una manera que hará crujir los dientes de muchos bien pensantes, la sucesión del general Viola por el general Galtieri es hoy obra evidente y triunfo significativo de ese montón de madre y de abuelas que desde hace tanto tiempo se obstinan en visitar la Plaza de Mayo por razones que nada tienen que ver con sus bellezas edilicias o la majestad más bien cenicienta de su celebrada pirámide. &lt;br /&gt;En los últimos meses, la actitud cada vez más definida de una parte del pueblo argentino se ha apoyado consciente o inconscientemente en la demencial obstinación de un puñado de mujeres que reclaman explicación por la desaparición de sus seres queridos. La vergüenza es una fuerza que puede disimularse mucho tiempo, pero que al final estalla de las maneras más inesperadas, y ese factor no ha sido tenido jamás en cuenta por la soberbia de los militares en el poder. Que bajo la férula menos violenta de Viola esa explosión haya asumido la magnitud de una manifestación de miles y miles de argentinos en las calles céntricas de Buenos Aires, y una serie creciente de declaraciones, denuncias y peticiones en los periódicos, es una prueba de debilidad castrense que la estirpe de los Galtieri y otros halcones no podía tolerar. Ellos, por supuesto, no lo saben de manera demasiado lúcida, pero la lógica de la locura no es menos implacable que la que se estudia en el colegio militar: el corolario del teorema es que el general Galtieri debería estar reconocido a las Madres de Plaza de Mayo, pues es sobre todo gracias a ellas que ha podido dar el zarpazo que acaba de encaramarlo en el sillón de los mandamás. &lt;br /&gt;Por su parte, las madres y las abuelas que sin saberlo han facilitado su entronización, no tienen la menor idea de lo que han hecho. Muy al contrario, pues en el plano de la realidad inmediata esa sustitución de jefatura significa una profunda agravación del panorama político y social de la Argentina. Pero esa agravación es al mismo tiempo la prueba de que la copa está cada vez más colmada, y de que el proceso llega a su punto de máxima tensión. Es entonces que la respuesta de esa parte de nuestro pueblo capaz de seguir teniendo vergüenza deberá entrar en acción por todas las vías posibles, y que las fuerzas del interior y del exterior del país tendrán que responder a algo que las está invitando a salir de una etapa harto explicable pero que no puede continuar sin darle la razón a quienes pretenden tenerla. &lt;br /&gt;Sigamos siendo locos, madres y abuelitas de la Plaza de Mayo, gentes de pluma y de palabra, exiliados de dentro y de fuera. Sigamos siendo locos, argentinos: no hay otra manera de acabar con esa razón que vocifera sus slogans de orden, disciplina y patriotismo. Sigamos lanzando las palomas de la verdadera patria a los cielos de nuestra tierra y de todo el mundo. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Julio Cortazar&lt;br /&gt;Periódico La República, París, 19 de febrero de 1982&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-114313634059510132?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/114313634059510132/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=114313634059510132' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114313634059510132'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114313634059510132'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/03/nuevo-elogio-la-locura.html' title='Nuevo elogio a la locura '/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-114289631749000824</id><published>2006-03-20T15:10:00.000-08:00</published><updated>2006-03-20T15:11:57.510-08:00</updated><title type='text'>Entre la espada y la pared</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;…la pared de la farmacia estaba caliente, el sol se había retirado ya un rato antes, pero seguía estando caliente. Su espalda, completamente apoyada en la pared sentía el calor acumulado en la misma después de una tarde de incesante sol riojano de febrero.&lt;br /&gt;Estaba apoyada como si estuviese sentada en una silla, con toda su espalda contra la pared, pero sin una base en la cual apoyar su osamenta. El escuálido cuerpo temblaba, soportando todo el peso con las rodillas. La silla no existía, pero quien la hubiera visto podría haber pensado que estaba sentada…&lt;br /&gt;El calor de la pared contrastaba con el sudor frío que le recorría la espalda, y su cuerpo estaba cubierto de sudoraciones. Estaba empapada y el dolor le copaba las entrañas. Un dolor profundo y desgarrador, tan intenso e interno como jamás había sentido, le impedía pensar, no podía entender porqué sufría, aunque lo sabía, repentinamente no podía entenderlo.&lt;br /&gt;Unas cuatro horas antes, cuando el sol arreciaba sobre la ciudad cuyana la farmacia estaba desierta. Eso la animó a entrar. Es muy probable que si en el local hubiese habido un cliente nunca se hubiera animado a entrar, o al menos no hasta que el visitante se hubiese ido. Con toda su vergüenza a cuestas, y una culpa más pesada de lo que cualquiera de nosotros puede imaginar, entró a la farmacia. Se paró delante del mostrador y esperó callada que el dependiente se acercara a atenderla. Buenas tardes, que necesitás? Le preguntó en tono amable el joven de unos veinticinco años. Buenas tardes, esteeee, busco a “el Doctor”. Disculpame, debés estar confundida, acá no hay doctores, esto es una farmacia, no una clínica. Ya lo sé, pero me dijeron que acá atiende “el Doctor”, necesitaría hablar con él. El joven quitó de su cara el gesto amable y le dijo secamente, “el Doctor” llega en un rato. Quedate en la vereda, cuando llegue le digo que te atienda.&lt;br /&gt;Se apoyó contra la pared, estaba levemente apoyada en ella, ya que el último sol de la tarde la mantenía hirviendo. Estaba confundida, había llegado hasta ahí, pero sentía que era el último lugar donde hubiese querido estar, pero ahí estaba.&lt;br /&gt;Pensó mucho, se sintió más sola que nunca, se sintió abandonada, traicionada, y peor aún, se sintió traidora.  Tuvo que decidir sola, y sabía que sola iba a llevar esta carga, pero estaba entre la espada y la pared, no había otras alternativas, o al menos nadie se las había enseñado. No quería pensar, porque si pensaba iba a salir corriendo. Pero sabía muy bien que esa chance no estaba entre las posibilidades que el destino le tenía preparadas. Tuvo que elegir, no quiso hacerlo, pero lo hizo. Era simple, al menos al decirlo. La espada o la pared.&lt;br /&gt;La espada era la soledad, el fracaso y la vergüenza. La pared. La pared estaba caliente.&lt;br /&gt;Media hora más tarde un auto ingresó al garage que lindaba con la farmacia, no pudo ver a la persona que lo manejaba, o a sus posibles acompañantes, ya que el polarizado de los vidrios era absolutamente negro, y solo pudo verse reflejada a si misma, apoyada en la pared con una expresión de miedo que desconocía en su rostro.&lt;br /&gt;Unos minutos después se asomó el dependiente de la farmacia y le preguntó ¿trajiste la plata? Si, ¿Son doscientos cincuenta pesos, verdad? Perguntó avergonzada. Si, si, pero ¿tenés justo? Mirá que no tengo cambio, le contestó el joven. Tengo justo. El empleado no tenía idea de lo que le había costado juntar los doscientos cincuenta pesos en secreto. Ni se imaginaba las lágrimas que derramó mientras contaba los billetes que formaban el fajo. Bueno, pasá. No esperá, no por acá, por la puerta del costado, le indicó secamente el joven.&lt;br /&gt;Entró a la cochera, el BMW de “el Doctor”  ocupaba buena parte del lugar, había dos sillas plásticas y una puerta de chapa. Por esa puerta se asomó “el Doctor”, un hombre de unos cincuenta años, levemente excedido de peso, con el pelo entrecano y una camisa inmaculada color rosa. ¿Qué hacés nena? ¿De cuánto estás? Perguntó mientras se secaba el sudor de la frente con un pañuelo. De siete u ocho semanas. Respondió temblando. Es un poco mucho, pero no te hagas problema, la vamos a pilotear. Y una sonrisa socarrona inundo la cara redonda y sudorosa de “el Doctor”. Vos pasá por acá y acostate en el catre que yo voy preparando la vacuna.&lt;br /&gt;Pasaron unos minutos, el miedo le impidió estimar cuántos fueron pero fueron pocos, no tuvo tiempo de contarlos. “el Doctor” entró a la sala con una jeringa que tenía una aguja larga y gruesa. Ese momento fue terrible, el miedo tomó forma, había dejado de ser algo imaginario. Tranquila m´hija, es cosa de nada. Te pongo la vacuna, te quedas quietita un rato, pasas al baño y te vas a tu casa. Ah, me olvidaba, primero tenés que pagarme. Sacó del bolsillo una bolsita, y de ella surgió un rollito de billetes acomodados por valor creciente. Primero los de cinco, después los de diez, después un par de veinte y finalmente uno de cincuenta pesos. Disculpe Doctor, no me había dado cuenta. Le dijo con el último hilo de voz que le quedaba. No te hagas drama nena, lo hacemos rápido y llegas a tu casa para ver la novela. Dijo displicente “el Doctor”. Esto es un medicamento para las úlceras, pero anda fenómeno para estos casos. Vas a ver que no pasa nada. Che, nena, ¿no te acompañó nadie? Preguntó “el Doctor”. No, vine sola, dijo.&lt;br /&gt;Hubiese querido explicarle que su novio se fue al saber del embarazo, que sus padres nunca le perdonarían la ofensa que acababa de jugarles, que a los dieseis años una chica de su casa no puede aparecer con un hijo. No es de buena hija, mucho menos de buena cristiana. Dios no perdona a los incautos. Suele perdonar a los hijos de puta, pero no hay lugar en el cielo para los ingenuos y los pelotudos. No tuvo el coraje de explicarle todo eso, ni todo lo que había dudado antes de preguntarle a una amiga si sabía de alguien que hiciera abortos. Solo ella sabía lo largas que fueron las noches en las que, mientras una vida crecía en su vientre, una culpa traumatizante ganaba terreno en su mente.&lt;br /&gt;Bueno, vos tranquilizate, que ya está todo listo. La aguja escupió una gota de un líquido color ámbar. Salió disparada hacia arriba con fuerza, “el Doctor” golpeo la aguja con un dedo, y le dijo, bueno, si te da impresión no mires.&lt;br /&gt;No recordaba el pinchazo, ni la sensación del líquido frío entrando al cuerpo hirviente. No recordaba o se negaba a recordar. Solo estaba tumbada en el catre, llorando y sollozando, con las manos sobre el vientre y los ojos cerrados. Se quedó ahí un rato largo, un par de horas, o al menos eso le pareció. Sintió retorcijones, cólicos y dolores desgarradores. Sintió que el vientre le hervía y la cabeza le estallaba. Sintió morirse mientras moría la vida que había cobijado. Sintió perder el control de los esfínteres y sus tripas se revolucionaron. Se levantó y caminó tambaleante hasta el baño que estaba al final de la salita. En el inodoro descargó un lodazal de mierda, sangre y muerte. Quedó paralizada, jadeante y dolorida.&lt;br /&gt;Volvió a la sala, estaba muy mareada y repentinamente tuvo nauseas. Intentó evitarlo, pero no pudo. Vomitó violentamente, con espasmos y ahogos. Se sentía la peor de las escorias, sus tripas sintieron asco de ella.&lt;br /&gt;¡Mirá lo que hiciste! Le reprochó el dependiente. ¿No te dijo “el Doctor” que tenías que ir al baño? ¡Estoy podrido de estas negritas de mierda! Refunfuñó mientras empujaba una silla. Yo lo limpio, yo lo limpio, suplicó avergonzada. Sin decir una palabra el muchacho le acercó un balde y un trapo que buscó en el garage. Llorando limpió la sala, inclinada sobre su propio vómito se secaba las lágrimas con el dorso de la mano. La vergüenza le pesaba, y la culpa le comprimía las sienes.&lt;br /&gt;Cuando ella terminó de limpiar la sala, el empleado que la miró durante el tiempo que le llevó hacerlo le dijo, bueno ya está, andate nomás que quiero cerrar. Dejó el balde y el trapo lavados y el dependiente la acompañó hasta la puerta lateral de la farmacia.&lt;br /&gt;…la pared de la farmacia estaba caliente, el sol se había retirado ya un rato antes, pero seguía estando caliente. Su espalda, completamente apoyada en la pared sentía el calor acumulado en la misma después de una tarde de incesante sol riojano de febrero.&lt;br /&gt;Estaba apoyada como si estuviese sentada en una silla, con toda su espalda contra la pared, pero sin una base en la cual apoyar su osamenta. El escuálido cuerpo temblaba, soportando todo el peso con las rodillas. La silla no existía, pero quien la hubiera visto podría haber pensado que estaba sentada…&lt;br /&gt;Se sentía afiebrada, no paraba de transpirar apoyada en la pared caliente, el frío de un invierno brotaba por sus poros. No podía moverse, le dolía el vientre y estaba mareada. La pared comenzó a lastimarle la espalda a medida que se raspaba contra ella en su lento descenso.&lt;br /&gt;Quedó tirada en la vereda, contra la pared de la farmacia. Gimió suavemente por unos segundos y un dolor aberrante se apoderó de sus entrañas.&lt;br /&gt;¿La espada o la pared? ¿La vergüenza o la culpa? ¿El abandono o mla traición? En definitiva, todo era lo mismo. La pared fue la elección. La pared todavía caliente cobijó su último suspiro. La pared de la farmacia se llevó dos vidas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-114289631749000824?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/114289631749000824/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=114289631749000824' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114289631749000824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114289631749000824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/03/entre-la-espada-y-la-pared.html' title='Entre la espada y la pared'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-114177828142149295</id><published>2006-03-07T16:36:00.000-08:00</published><updated>2006-03-07T16:38:01.436-08:00</updated><title type='text'>Defensa de la alegría</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;DEFENSA DE LA ALEGRÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Defender la alegría como una trinchera&lt;br /&gt;defenderla del escándalo y la rutina&lt;br /&gt;de la miseria y los miserables&lt;br /&gt;de las ausencias transitorias&lt;br /&gt;y la definitivas&lt;br /&gt;defender la alegría como un principio&lt;br /&gt;defenderla del pasmo y las pesadillas&lt;br /&gt;de los neutrales y de los neutrones&lt;br /&gt;de las dulces infamias&lt;br /&gt;y los graves diagnósticos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;defender la alegría como una bandera&lt;br /&gt;defenderla del rayo y la melancolía&lt;br /&gt;de los ingenuos y de los canallas&lt;br /&gt;de la retórica los paros cardíacos&lt;br /&gt;y de las endemias y las academias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;defender la alegría como un destino&lt;br /&gt;defenderla del fuego y de los bomberos&lt;br /&gt;de los suicidas y los homicidas&lt;br /&gt;de las vacaciones y del agobio&lt;br /&gt;de la obligación de estar alegres&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;defender la alegría como un certeza&lt;br /&gt;defenderla del óxido y la roña&lt;br /&gt;de la famosa pátina del tiempo&lt;br /&gt;del relente y del oportunismo&lt;br /&gt;de los proxenetas de la risa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;defender la alegría como un derecho&lt;br /&gt;defenderla de dios y del invierno&lt;br /&gt;de las mayúsculas y de la muerte&lt;br /&gt;de los apellidos y las lástimas&lt;br /&gt;del azar&lt;br /&gt;        y también de la alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tengo que explicar el motivo de mi alegría no sabría por dónde empezar a enumerar razones. Es probable que hoy no esté alegre, también es probable que sí lo esté. No se decirlo, y por suerte ni siquiera me importa.&lt;br /&gt;No bajar la defensa. Ese fue mi lema tantas veces, y tantas veces la bajé que ya ni recuerdo los motivos. No bajar la defensa. La pregunta es ¿De qué me defiendo? ¿Tengo alguna amenaza peor que yo mismo? No. Seguro que no. Supongo que se plantea una lucha eterna. Tiro un golpe y lo defiendo sabiendo dónde iba  a golpearme. Es un juego casi masturbatorio, ataco y defiendo. Genero problemas y soluciones. Es una buena estrategia para mantenerme ocupado y sentirme útil. El sistema funciona y realmente es muy funcional. La vida se vive y el sistema no se ve amenazado por perturbaciones exteriores.&lt;br /&gt;El problema del juego es que la seguridad es un mal negocio, es un círculo tan vicioso como el autoconvencimiento. La seguridad y la inseguridad se retroalimentan y se potencian. La paranoia es una primera consecuencia, y probablemente sea el destino definitivo. Siempre necesité la seguridad. La defensa alta es un buen proveedor de seguridad, y ser uno mismo quien agrede es la confirmación definitiva de todo esto.&lt;br /&gt;Aquí es donde uno agradece la ignorancia. Afortunadamente soy un simple estudiante de ingeniería e ignoro todo en estos campos. Saber es bueno ¡La información es poder! Nos venden quienes venden información. Tengo mis teorías y reparos al respecto. Hoy compro ignorancia. Felicidad ignorante y trabajosa. No es fácil mantenerse en este estado de desconocimiento. Es muy difícil eludir la tentación de saber qué será de uno, hay que contar con una gran fuerza de voluntad para no verse tentado de abrir el diario en la página del horóscopo. Es una tarea difícil, pero es una meta alcanzable.&lt;br /&gt;Vaya uno a saber porqué pero todas esas necesidades de seguridad se convirtieron en un lastre y mi óptica fue cambiando, degenerando y virando hacia el opuesto. Hoy la seguridad me intranquilza, hoy necesito incertidumbre. Bajé la defensa y ya no tiro golpes. La oscuridad del desconocimiento es la luz de mi nuevo faro. No quiero más certezas, quiero incertidumbre e improvisación.&lt;br /&gt;“Dios Proveerá”, y si Dios no existe o no provee no es asunto mío. Soy demasiado poca cosa para hacerme ese planteo. La espiritualidad es asunto de otras gentes, quienes vivimos en el mundo real nos limitamos a pagar los impuestos cuando no queda más alternativa.&lt;br /&gt;Así que sin expectativas de un Mesías, ni de mayores eventos significativos he decidido que mi nuevo norte, sur, este u oeste, no se y hasta no me importa, es la ignorancia intencional. No quiero saber, quiero aprender, pero no en ese idiota concepto de la experiencia útil para la próxima vez. Quiero aprender para no volver a aplicarlo. Espero no volver a necesitarlo, pero por suerte hasta eso es incierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué tiene que ver todo esto con la alegría? Supongo que nada, o todo… o algo. Quien sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me declaro feliz e ignorante, o ignorante y feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso si lo se: el orden de los factores no altera el producto.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-114177828142149295?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/114177828142149295/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=114177828142149295' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114177828142149295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/114177828142149295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/03/defensa-de-la-alegra.html' title='Defensa de la alegría'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-113881239852051349</id><published>2006-02-01T08:44:00.000-08:00</published><updated>2006-02-01T08:46:38.543-08:00</updated><title type='text'>Casa Tomada</title><content type='html'>Queridos amigos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la recurrente falta de ideas originales, me veo a obligado a ofrecerles cosas que seguramente ya conocen.&lt;br /&gt;Es uno de mis cuentos favoritos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;CASA TOMADA (Julio Cortazar)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.&lt;br /&gt;Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y cómo nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejó casarnos. Irene rechazó dos pretendientes sin mayor motivo, a mí se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.&lt;br /&gt;Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No sé por qué tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mí, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina.&lt;br /&gt;Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mí se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.&lt;br /&gt;Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte más retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte más retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo más estrecho que llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble cómo se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.&lt;br /&gt;Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiré contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.&lt;br /&gt;Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:&lt;br /&gt;-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.&lt;br /&gt;Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.&lt;br /&gt;-¿Estás seguro?&lt;br /&gt;Asentí.&lt;br /&gt;-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.&lt;br /&gt;Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mí me gustaba ese chaleco.&lt;br /&gt;Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.&lt;br /&gt;-No está aquí.&lt;br /&gt;Y era una cosa más de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.&lt;br /&gt;Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerzo, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.&lt;br /&gt;Irene estaba contenta porque le quedaba más tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papá, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:&lt;br /&gt;-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?&lt;br /&gt;Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.&lt;br /&gt;(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.&lt;br /&gt;Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en vos más alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)&lt;br /&gt;Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamó la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.&lt;br /&gt;No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían más fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada.&lt;br /&gt;-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.&lt;br /&gt;-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.&lt;br /&gt;-No, nada.&lt;br /&gt;Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.&lt;br /&gt;Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-113881239852051349?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/113881239852051349/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=113881239852051349' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113881239852051349'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113881239852051349'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/02/casa-tomada.html' title='Casa Tomada'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-113820026738108949</id><published>2006-01-25T06:42:00.000-08:00</published><updated>2006-01-25T06:44:27.653-08:00</updated><title type='text'>Así nomás... se terminó la Resistencia</title><content type='html'>Ayer vi en un programa de TV a Hebe de Bonafini anunciando para hoy a las 18.00 hs la última "Marcha de la Resistencia", ya que considera que hoy hay un amigo en el gobierno.&lt;br /&gt;Respeto muchísimo a las Madres, a las Abuelas y los Hijos. Los admiro por su lucha y su voluntad. Solo que esta vez no concuerdo. No creo que en el gobierno haya "un amigo", creo que hoy nos gobierna un demagogo y la resistencia no pasa por quien esté sentado en el sillón de Rivadavia.&lt;br /&gt;No se hace justicia bajando un cuadro de una pared, o pagando una indemnización. Creo que la justicia debería terminar con la impunidad, con la obediencia debida y ante todo debería limpiar definitivamente de nuestra realidad a represores, genocidas y torturadores, así como también debería poner en su lugar a los hijos de puta que embarcaron a una generación detrás de un sueño que ni siquiera ellos mismos respetaban. En cambio hoy, muchos de esos cobardes ocupan lugares en el gobierno, o son gobernadores, alineados con el "amigo " de Hebe.&lt;br /&gt;Más allá de no estar de acuerdo con esta medida, no dejo de admirar a las Madres... y por eso hoy tengo ganas de dejar esta canción de La Falta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La Madres&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;(Falta y Resto)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos años mientras muchos olvidamos&lt;br /&gt;la realidad levantadaen los carteles,&lt;br /&gt;rostros de nuestros hermanos.&lt;br /&gt;En una plaza llamada la Libertad,&lt;br /&gt;la que no guarda en el pecho rencor,&lt;br /&gt;ni odio y aun espera despiertaverlos llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La que con las mismas manos que acunaron acarician,&lt;br /&gt;levantó en firmas en busca de la verdad.&lt;br /&gt;Madre de indomable voluntad,&lt;br /&gt;mágico estandarte de la paz,&lt;br /&gt;la que pregonando amores un día de abril,&lt;br /&gt;a los secuaces del dolor derrotara.&lt;br /&gt;Un cariño para vos dulce mujer,&lt;br /&gt;valiente sos por tus ganas de vivir&lt;br /&gt;y de entregar el corazón.&lt;br /&gt;Madre altiva de la patria,&lt;br /&gt;este grito de la Falta,&lt;br /&gt;es un regalo para vos,&lt;br /&gt;solo un clavel por tu valor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elisa, María Esther, gracias por esperarnos despiertas, por dejar la puerta abierta a la esperanza cansada. Matilde por tu obstinado amor por el compañero.&lt;br /&gt;Y un grito, beso murguero, para esas desconocidas que son madres de la vida como la Tota Quinteros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cariño para vos...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-113820026738108949?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/113820026738108949/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=113820026738108949' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113820026738108949'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113820026738108949'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/01/as-noms-se-termin-la-resistencia.html' title='Así nomás... se terminó la Resistencia'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-113736761040698958</id><published>2006-01-15T14:57:00.000-08:00</published><updated>2006-01-20T07:18:34.636-08:00</updated><title type='text'>Cuatro Elementos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El Séptimo:&lt;br /&gt;El séptimo le trajo recuerdos lamentables, momentos de amrgura y sensaciones agrias. Traiciones, mentiras y violencia. Todo eso fue su vivencia cotidiana y su vergüenza. ¿Porqué había vivido de esa manera? ¿Qué fue lo que lo llevó a ese punto? Su vida había sido buena, o al menos no había tenido mayores complicaciones. Pero un día, o en algunos días, todo se derrumbó. La desilusión copaba sus pensamientos y la esperanza se había ido en algún momento de locura. La desdicha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sexto:&lt;br /&gt;El sexto mostró trabajo, esfuerzo y dedicación. Horas y horas del día defendiendo lo ajeno, sacando cuentas, llegando a fin de mes. El alquiler, la luz, el gas. Los gustos inalcanzables. Los derechos no repestados, la opresión. La dignidad y la pelea. La ley de la selva, la fuerza, los huevos y las ganas. Pagar el puchero. Más laburo, la guita. Siempre la guita. El progreso y la vorágine, el ritmo insostenible, la pirámide, Maslow y sus putas teorías. La zanahoria delante del burro. Saber que nunca es suficiente y que a esto vinimos al mundo. Más trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Quinto:&lt;br /&gt;El quinto fue una visión, un oasis en medio de un páramo desolado. La sorpresa, el encontrarla, el conocerla. La seducción y el amor. Los días interminables y el deseo de que no terminaran. La lujuria, el desenfreno y la comunicación. El humor y el malhumor. El compartir las horas, los días y las miserias. El "contigo pan y cebolla" y la certeza ilusa de la felicidad presente. Los proyectos tan palpables y las ilusiones desmedas. La euforia incontrolable. Saberse omnipotente, indestructible, todopoderoso y sabio. Haber descubierto la fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Cuarto:&lt;br /&gt;El cuarto llegó con recuerdos de la juventud, la facultad y los ideales. Las eternas discusiones, el vino, la música, el café y el compañerismo. Las largas horas de estudio, el mate y el nerviosismo de los exámenes. Los resultados, positivos o negativos, sólo resultados. El esfuerzo insuficiente, las ganas de largar todo. Más esfuerzo. El trabajo, las responsabilidades, las jerarquías y el entender que todo funciona dentro de un gran sistema. Saber llegar, sin saber a dónde. La brújula perdida. Las noches, los amigos, las pizzas y los asados. Las decisiones. El descubrirse, el encontrar un pensamiento y defenderlo por errado que sea. La libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Tercero:&lt;br /&gt;El tercero fue una muestra de los momentos idealizados en la adolescencia. La diversión, el continuo descubrir la vida. El sexo, las ganas y la ansiedad. El desconociemiento y el conociemiento. La primera novia y la inocencia pecadora. La rebeldía y salir al mundo. Los primeros libros. Los padres enemigos, los padres detestados. La idiotez, la falta de ideas. El deporte, la cancha y los pibes. El faso a escondidas, las primeras cervezas, las ganas desmedidas. La necesidad de demostrar, la popularidad. Los ídolos de barro, las quimeras. La escuela, la gran mentira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Segundo:&lt;br /&gt;El segundo le abrió los pulmones, llegó el aire de mano de la infancia. Los hermanos, los juegos, las travesuras y la inocencia absoluta. Las mandarinas y los nísperos robados por las tardes. La escondida, la rayuela, la gomera, el barrilete y la bicicleta. El barrio y los vecinos. El almacen, las compras y el fiado. Un perro. Los padres como ideal, los padres santos. La felicidad del ignorante. La ignorancia que jamás debió ser iluminada. Los raspones en las rodillas, las peleas en el recreo, las figuritas, las bolitas, las de leche y las chinas. Las vecinas chismosas. Las siestas obligatorias, la huida reglamentaria y la penitencia correspondiente. El fuego, la casa del árbol, la vía, la pelota número cinco, la camiseta de "la Chiva" Di Meola. Más travesuras, los primeros amigos, la vecinita de enfrente. El abuelo. El abuelo y la pesca, la paciencia, el cariño y el respeto. La verdadera educación. La infancia y la felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Primero:&lt;br /&gt;El primero fue confuso. Palabras amorosas, aprendizajes, la madre. La madre y la vida. La protección y el abrigo. La familia íntima. El hambre y el llanto. Canciones de María Elena Walsh, caricias, calor y comida. Los cuidados, los cariños y el amor. Un corpiño conteniendo un cántaro, un pezón, la leche y la vida. El calor, la humedad y la oscuridad. Sonidos sordos y la protección absoluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Piso:&lt;br /&gt;El piso llegó impiadoso. Hacía menos de cuatro segundos que sus pies se habían despegado de la baranda del balcón. La gravedad hizo su trabajo, no hubo excepción que confirme la regla. El piso, la estampida y la oscuridad. No hubo tiempo para el dolor. Fue instantaneo, inmediato e irremediable.&lt;br /&gt;El arrepentimiento llegó tarde, demoró cuatro segundos más de lo debido. La reflexión fue vertiginosa y los pensamientos tan claros como veloces. La impotencia inundó su último instante. No fue impotencia por no haber vivido mejor. Fue impotencia por no haber sabido apreciar su vida. Impotencia por no haber podido darse cuatro segundos de oportunidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Altura, gravedad, arrepentimiento y asfalto. Los cuatro elementos de una mala decisión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-113736761040698958?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/113736761040698958/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=113736761040698958' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113736761040698958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113736761040698958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/01/cuatro-elementos.html' title='Cuatro Elementos'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-113681028346164017</id><published>2006-01-09T04:30:00.000-08:00</published><updated>2006-01-09T04:38:03.473-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Por si alguno de ustedes no lo sabe, no se llama Daniela, se llama Lara y ya pintó todas las paredes de la casa con crayones, tizas, lápices y fibras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace más de 10 días que no la veo y hoy me desperté pensando en ella y en esta canción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DULCE DANIELA&lt;br /&gt;Víctor Heredia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella decide&lt;br /&gt;cuando es de día&lt;br /&gt;ella maneja el sol&lt;br /&gt;anda pintando toda la casa&lt;br /&gt;con trozos de crayón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rojo a los muros&lt;br /&gt;verde al oscuro&lt;br /&gt;sillón del comedor&lt;br /&gt;y un poquitito de azul celeste&lt;br /&gt;aquí en mi corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amarillo&lt;br /&gt;tiñe los vidrios&lt;br /&gt;y ella no entiende bien&lt;br /&gt;cómo es que pierde&lt;br /&gt;sus hojas verdes&lt;br /&gt;el paraíso aquel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Píntame un árbol&lt;br /&gt;que no envejezca&lt;br /&gt;pinta en mi habitación&lt;br /&gt;un árbol verde&lt;br /&gt;con hojas frescas&lt;br /&gt;pinta con tu crayón;&lt;br /&gt;que necesito, dulce Daniela&lt;br /&gt;alguien que pinte aquí&lt;br /&gt;un árbol verde, píntalo nena&lt;br /&gt;píntalo dentro de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7546/724/400/Lara.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Díganme si no es bonita?&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Besos y abrazos para todos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tio Kico&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-113681028346164017?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/113681028346164017/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=113681028346164017' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113681028346164017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113681028346164017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/01/por-si-alguno-de-ustedes-no-lo-sabe-no.html' title=''/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-113647075931168210</id><published>2006-01-05T06:15:00.000-08:00</published><updated>2006-01-05T06:19:19.326-08:00</updated><title type='text'>"...y al final de cuentas me quedé sin fe."</title><content type='html'>Queridos Amigos:&lt;br /&gt;Ante un nuevo y dilatado período de sequedad de balero les dejo un tangazo, como para que no se junte tanta tierra en este sitio y de paso nos culturicemos un cacho.&lt;br /&gt;Besos y abrazos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;TARDE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;Letra y Música. José Canet Año: 1947&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cada amor que tuve, tengo heridas,&lt;br /&gt;heridas que no cierran y sangran todavía.&lt;br /&gt;Error de haber querido ciegamente&lt;br /&gt;matando inútilmente la dicha de mis días.&lt;br /&gt;Tarde me di cuenta que al final se vive igual&lt;br /&gt;fingiendo...&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Tarde comprendí que mi ilusión se marchitó&lt;br /&gt;queriendo...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¡Pobre amor que está sufriendo&lt;br /&gt;la amargura más tenaz!&lt;br /&gt;Y ahora que no es hora para nada&lt;br /&gt;tu boca enamorada me incita una vez más.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Y aunque quiera quererte ya no puedo&lt;/span&gt;,&lt;br /&gt;porque dentro del alma tengo miedo.&lt;br /&gt;Tengo miedo que se vuelva a repetir&lt;br /&gt;la comedia que me ha hundido en el sufrir.&lt;br /&gt;Todo lo que di,&lt;br /&gt;todo lo perdí...&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Siempre puse el alma entera&lt;br /&gt;de cualquier manera&lt;br /&gt;soportando afrentas&lt;br /&gt;y al final de cuentas&lt;br /&gt;me quedé sin fe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;De cada amor que tuve, tengo heridas&lt;br /&gt;heridas que no cierran y sangran todavía.&lt;br /&gt;Error de haber querido ciegamente&lt;br /&gt;perdido en un torrente de burlas y mentiras.&lt;br /&gt;Voy en mi rodar sin esperar ni buscar amores...&lt;br /&gt;Ya murió el amor porque el dolor le destrozó sus&lt;br /&gt;flores...&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;y aunque hoy llores y me implores&lt;br /&gt;mi ilusión no ha de volver.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;¡No ves que ya la pobre está cansada,&lt;br /&gt;desecha y maltratada por tanto padecer!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-113647075931168210?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/113647075931168210/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=113647075931168210' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113647075931168210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113647075931168210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2006/01/y-al-final-de-cuentas-me-qued-sin-fe.html' title='&quot;...y al final de cuentas me quedé sin fe.&quot;'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-113401507062869973</id><published>2005-12-07T20:10:00.000-08:00</published><updated>2005-12-21T05:32:15.903-08:00</updated><title type='text'>Hay días</title><content type='html'>En esta nueva entrega del maravilloso mundo de la nada les traigo una espectacular idea y producción de nuestro nunca bien ponderado Valo. Realmente la idea me pareció espectacular y el resultado final está muy bueno... así que Valo, mis felicitaciones por tan buen laburo!!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Hay días&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía una idiotez (lo era), pero como resultado del aburrimiento que le producía su barrio, se había propuesto comportarse cada día de la semana de forma diferente, lo más diferente posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así los lunes nos encontrábamos con un bohemio que hacía lo que hiciera falta para no trabajar, no estudiar, no ir a por la compra, dormir encima del edredón, leer 2 o 3 periódicos (incluyendo la sección de contactos, en la que, me dijo, buscaba a una antigua novia del colegio), apagar el móvil, comer tarde, no cenar, poner caras delante del espejo, escribirle versos a enamoradas suyas (inventadas) y hacer pirámides con una baraja de cartas. No miraba por la ventana porque las vistas de su casa eran bien feas, poco bohemias se diría, y su imaginación ya se le había gastado en inventar a las enamoradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los martes no le gustaban nada, porque era banquero. Eso sí, un banquero con el día libre. El problema es que el día libre de un banquero normal (y él quería ser normal en algo) es muy ajetreado. Se levantaba temprano (nada bohemio como verán), besaba a los chicos, se apretaba la corbata y hacía números sin parar encima de los versos que había escrito el lunes. Llamaba por teléfono a su secretaria y le mandaba mensajes de amor ocultos, porque eso es algo propio de banqueros, no por influencia bohemia (ahora los mensajes de amor distaban mucho de los cuidados versos del poeta). Comía poco y llegaba ya entrada la noche a casa por una reunión de última hora. Besaba a los chicos que ya estaban durmiendo y se tumbaba bien debajo de la manta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miércoles era su día preferido. El miércoles le tocaba ser un niño. Había elegido ese rol para el miércoles porque es un día más para todo el mundo, menos para los niños, que todos los días son importantes. Se despertaba cuando su mamá entraba a llamarle para ir a la escuela, y tardaba al menos quince minutos en levantarse. Eso le hacía estar toda la mañana haciendo las cosas a toda prisa para no llegar tarde. La madre lo vestía y él apenas tocaba el suelo con los pies; ponte este pantalón, ahora un calcetín, este lo tienes todo roto, qué haces para tener siempre las rodillas con heridas, vaya uñas. Él se dejaba hacer. De camino a clase pateaba más piedras de las que había y se le metía arena por el roto de la puntera. En el aula prestaba atención a la clase de matemáticas (influencia del martes) y en el resto de materias escribía notitas a Jimena, una niña con pecas que conocía desde el año anterior. Odiaba las acelgas y los pimientos, y era capaz de tragarlos sin q pasaran por la lengua (mamá nunca daba su brazo a torcer en la comida). Por las tardes jugaba al fútbol y cantaba canciones con sus amigos, llamaban a los telefonillos, tiraban piedras a las muchachas, y reía, sobre todo reía. Cuando pasaban las diez y media estaba muerto de sueño y aunque él quería quedarse viendo la tele, su papá lo llevaba en brazos hasta la cama mientras él ya llevaba un rato soñando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los jueves decidió ser un músico comprometido, un artista sensible, un renegado. Se mudó al roñoso estudio de grabación que había alquilado con sus últimos ahorros porque ya no era para él eso de vivir en familia, eso de la mujer y los hijos... él era un alma libre y era su compromiso vivir sin ataduras. Por la mañana creía inspirarse, así que tomaba su desafinada guitarra e improvisaba todos los jueves la misma secuencia de acordes, que cada vez era distinta a la anterior... o al menos eso le parecía. Grababa unas bases rítmicas pobres y deslucidas y sobregrababa las guitarras y los teclados hasta obtener una pasta pegajosa e inconsistente que de milagro podía sostenerse. Mientras tanto, elucubraba nuevas formas de bastardear a los mediocres, a sus temidos y necesarios mediocres, porque sin ellos -se decía- su música y sus palabras no contrastarían... pero con ellos era tan difícil vivir. El día se le pasaba casi sin darse cuenta, pensando y hablando tonterías acerca de los monopolios capitalistas, la industria discográfica y reivindicando su sensibilidad, su tercer ojo, su empeño en un mundo mejor, sin tontos ni cobardes, sin necios ni pusilánimes, sin burguesía contagiosa; añorando buenos tiempos que nunca fueron ni serán, soñando con los halagos de músicos reconocidos y de civiles burgueses impresionados... o al menos de su harén de mujercitas huecas y fácilmente anonadables que le endulzaban, que lo pringaban de empalagosas palabritas de abuela, de cariños desmedidos, de sobadas espaldares... Y así concluía su día, creyéndose lo que no era, inconsciente que mañana será otro día en el absoluto y total sentido de la palabra OTRO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los despertares de los viernes no eran lindos, para nada. El viejo reloj cucú resonaba en toda la casa, haciendo temblar los viejos pisos de madera. Sobresaltado corría hasta la sala contigua y, maldiciendo, escondía al maldito pajarito en su casa, esperando que allí se quedara para siempre. El resto del día era agotador. Luego de un rápido desayuno en la galería que daba al campo, se calzaba las botas de trabajo, y, con azada en mano, emprendía el camino hasta los sembradíos. Allí las horas pasaban entre semillas y barro, entre sol y sudores, entre pájaros y cantos. El día era muy largo ya que no tenía tiempo que perder, todas esas hectáreas requerían de su cuidado, que en un solo día nunca era demasiado. Eso sí, la siesta bajo el nogal era de religiosa puntualidad, una horita recostado a la sombra no podía faltar. Ya al atardecer volvía a la casa, con una canasta en la mano, llena de hortalizas para la cena, y con un vacío en el estómago, ávido de cena. Cocinar no era su fuerte, pero los viernes se cocinaba, y le gustaba hacerlo. Cuando la vela se consumía del todo, casi como un reloj de alta precisión, era la hora de acostarse. Sobre la cama destartalada, la ventana abierta dejaba que entrara una fresca brisa, que, siempre, siempre, traía nuevos aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada sábado despertaba con cuatro décadas en el cuerpo, un pijama gris con rayas azules y una mujer rubia, y sospechosamente bien peinada, a su izquierda. Se ponía  las pantuflas y en el baño se lavaba los dientes y se afeitaba en un acto casi ceremonial. Luego de un desayuno equilibrado y una rápida repasada al diario se dedicaba durante buena parte de la mañana a cortar el césped del jardín delantero de la casa. Los sábados era un tipo correcto. Durante su extendida sesión de jardinería hogareña aparecía la mujer rubia y bien peinada, y le acercaba una limonada. Él la aceptaba de buena gana y la agradecía con sincera amabilidad. Luego del almuerzo miraba televisión, alguna película iraní que no entendía, o que al menos no respetaba, pero la veía de principio a fin mientras la mujer rubia y bien peinada terminaba de arreglar los trastos de la cocina. Cada sábado se confesaba con el Padre Gregorio. Confesaba el desorden de sus días y se arrepentía francamente de sus pecados. Arrodillado frente a la imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa rezaba tres Ave María mientras miraba de reojo a las jovencitas del coro. Al regresar de la Iglesia, cada sábado, la mujer rubia y bien peinada le alcanzaba la camiseta, perfectamente doblada, planchada y perfumada. Él le daba un beso en la frente y se iba al fútbol. Se ubicaba en su platea, insultaba moderadamente al árbitro y a los delanteros rivales, y al sonar el silbato del final del primer tiempo abandonaba el estadio. Cada sábado lo esperaba en el bar una joven a la que doblaba en edad. Al llegar le daba un beso, rápido y corto, y salían del bar sin tomarse de la mano. En el cuarto de un hotel hacían sus deberes indebidos sin hablar, o diciendo solo lo necesario. Cada sábado volvía a la casa escuchando el resultado del partido en la radio del auto. Entraba y le daba un beso en la frente a la mujer rubia y bien peinada. Unas horas más tarde se acostaba con el pijama gris, a su derecha estaban las pantuflas, debidamente alineadas, a su izquierda estaba la mujer rubia y bien peinada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin le llegaba el domingo, el día ideal para ser el párroco de su pequeño pueblo, a las afueras de todo. Se levantaba con el gallo y después de leer levemente los diarios se dirigía a la iglesia que en el siglo XIV había servido de fortín a los campesinos del lugar. Por el camino saludaba a la señora Eugenia y conversaba sobre el partido de ayer con el chalado Julián. Abría la gigantesca puerta de madera y se dirigía al altar, santiguándose entre rezos llegaba a la sacristía donde se calzaba la sotana y ya en el atril preparaba la Biblia abierta en San Mateo 21-12. Mientras esperaba a los fieles recordaba sus años en el seminario, sus trastadas con Javier, su vela encendida. En pie, y con la voz suave y profunda alentaba a los cristianos a creer en sí mismos, a tender la mano al forastero, a ser bienintencionado con sus parejas, a recordar el verdadero mensaje. Por las tardes salía a pasear y resolvía los problemas de la gente que siempre se le acercaba, a veces casaba enamorados. Por las noches, en la soledad de su zaguán, y con la Biblia abierta en San Mateo 21-12 se preguntaba dónde había quedado el voto de pobreza, dónde estaría enterrado Javier, y sobre todo, dónde diablos se había marchado Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así siguió durante largo tiempo. Fue hipocondríaco, ladrón, novio, cadáver, político, argentino, cineasta fracasado, pervertido, verdugo, panadero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un domingo, y sin aviso, cinco minutos antes de despertarse, recibió la llamada de Jimena. Nunca se volvió a saber nada de él en el barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriel, Nahuel, Kico y Valo, Octubre – Diciembre de 2005.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-113401507062869973?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/113401507062869973/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=113401507062869973' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113401507062869973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113401507062869973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2005/12/hay-das.html' title='Hay días'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-113389095767401122</id><published>2005-12-06T09:40:00.000-08:00</published><updated>2005-12-06T09:47:04.780-08:00</updated><title type='text'>Se oxidan los engranajes!</title><content type='html'>Antes de que la dejadez termine de desolar este olvidado rincon del cyber espacio dejo un pensamiento de Eduardo Galeano que me gustó...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada tiene que ver con nada, pero algo tenía que subir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;" Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la&lt;br /&gt;ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia.&lt;br /&gt;Muchos de los grandes negocios promueven el crimen y del crimen viven. Nunca hubo tanta concentración de recursos económicos y de conocimientos científicos y tecnológicos dedicados a la producción de muerte. Los países que más armas venden al mundo son los mismos países que tienen a su cargo la paz mundial. Afortunadamente para ellos, la amenaza de la paz se está debilitando, ya se alejan los negros nubarrones, mientras el mercado de la guerra se recupera y ofrece promisorias perspectivas de carnicerías rentables. Las fábricas de armas trabajan tanto como las fábricas que elaboran enemigos a la medida de sus necesidades."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besos y abrazos para los que lleguen a leer esto... si es que no murieron ya de aburrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kico&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-113389095767401122?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/113389095767401122/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=113389095767401122' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113389095767401122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113389095767401122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2005/12/se-oxidan-los-engranajes.html' title='Se oxidan los engranajes!'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-113046816470159333</id><published>2005-10-27T19:52:00.000-07:00</published><updated>2005-10-27T19:56:04.723-07:00</updated><title type='text'>Veintinueve de Abril</title><content type='html'>Se había levantado con el alba, como lo hacía desde hace ya unos años, desde que cambió una vida de holgazanería, amistades dudosas y humos de los más variados, por la compañía de Daniela, La Dani, como todos la conocían en Barrio Chalet, una populosa barrida del sudoeste de la ciudad de Santa Fe que custodia al glorioso Cementerio de los Elefantes de los caprichos del Río Salado.&lt;br /&gt;Julio, con sus jóvenes veintisiete años llevaba ocho de casado. La noticia del embarazo de La Dani precipitó las cosas y sobrevino el casamiento, y para Julio significó la llegada de la madurez. Siempre había sido un vago, no había terminado el colegio ya que las inferiores de Colón demandaban muchas horas de entrenamiento y estudiar era ya demasiado sacrificio, mucho más del que estaba dispuesto a hacer. Lamentablemente una lesión en su rodilla derecha frustró su carrera futbolística. Aunque en una opinión personal, debo confesar que Julio era un jugador limitado y nunca hubiera llegado a debutar en la primera. Esa lesión fue, si se quiere, un poco de suerte. Por dos motivos. Uno porque terminó con el nefasto e hipócrita sueño del villerito que triunfa a pura gambeta y conquista Europa con talento y una cabeza llena de rulos oscuros. Y por otro lado, las sesiones de rehabilitación hicieron que Julio conozca a Daniela, ya que se encontraban todas las mañanas a bordo del catorce, él camino a la clínica, que a duras penas el club pagaba, y ella rumbo a los barrios del norte, donde limpiaba casas por horas antes de ir a la escuela.&lt;br /&gt;El noviazgo duró realmente poco, solo unos meses, los necesarios para que la naturaleza haga su trabajo y la especie se multiplique, como manda Dios y los incautos obedecen sin siquiera saberlo.&lt;br /&gt;No hubo demasiado tiempo, se casaron de inmediato, La Dani siguió trabajando durante los primeros meses del embarazo, aunque tuvo que dejar el cuarto año del colegio San Cayetano, ya que el crecimiento de su abdomen hacía enardecer a la Madre Superiora. Daniela pensaba que era solo una cuestión de formas, yo estoy convencido de que era simple resentimiento. Julio empezó a trabajar  como peón de albañil para una empresa constructora. No sabía nada de albañilería, pero tenía una familia, o una futura familia que alimentar. Así que le puso el cuerpo, y sobretodo puso empeño y en poco tiempo consiguió un ascenso a la categoría de ayudante calificado.&lt;br /&gt;Con lo poco que juntaban, ahorraron algo, y otro poco pidieron prestado a las familias, a los amigos y a cuanta alma caritativa se les acercara. Con esos pocos pero dignos pesos compraron un terreno en el Barrio Chalet, donde la aspereza del suburbio es una realidad solo superada por la solidaridad y la guapeza.&lt;br /&gt;Por las mañanas Julio edificaba para los ricos con todas sus energías. Por las tardes construía para su familia con los restos de fuerza que una jornada de explotación permiten guardar y que el amor propio multiplica. No era un palacio, pero era de ellos y se lo merecían.&lt;br /&gt;Miguel Ángel “El Pampa” Gambier fue el goleador de la campaña del ascenso de Colón en el noventa y cinco,  y en su honor nombraron a su hijo, aunque nadie lo llamaba por su nombre, todos lo conocían por Pochi. No le dieron ese apodo por nada en particular, simplemente lo llamaban así. Los primeros años de Pochi fueron complicados para La Dani y Julio, y necesitaron de la ayuda del barrio para salir a laburar y alimentarlo. Pero hay algo que no enseñan en ningún lado, y es a rodearse pares, y eso habían hecho. El barrio funcionaba así. Las madres que tenían trabajo, trabajaban y las que no lo tenían, cuidaban a los chicos propios y a los ajenos. Los padres que tenían trabajo, trabajaban, y los que no lo tenían, ayudaban a levantar el comedor comunitario. El trabajo nunca fue algo estable entre la gente de este rincón del mundo, así que todos cumplieron su rol en su momento, y todos vieron crecer a los chicos de sus vecinos junto a los propios. Julio y La Dani, no fueron la excepción.&lt;br /&gt;Como se dijo, Julio se había levantado temprano, con la salida del sol, como todos los días, inclusive los domingos, porque su condición de pobre laburante no le permitía disfrutar del día del Señor y de los burgueses. Los domingos seguía pegando ladrillos, emparchando manchas de humedad y haciendo trabajos de electricidad, esa era su changa, lo hacía de manera independiente y no pagaba mal. Pero era martes y faltaba mucho para el sábado, día en que Pochi se calzaba la camiseta rojinegra en busca del sueño perdido por su padre. Tomó unos mates mientras escuchaba la radio. Hoy llega el pico de la creciente, era el comentario generalizado. Hoy llega, de esta noche no pasa, decían los alarmistas. Las defensas están mucho más fuertes que en el ochenta y dos, afirmaban los funcionarios. Era veintinueve de abril de dos mil tres y el Salado quería descargar su furia, mientras los terraplenes aguantaban un caudal pocas veces visto. Todos sabían que tarde o temprano el agua iba a entrar, y el barrio estaba en una zona baja, por eso todos habían trabajado en las últimas semanas levantando las defensas, apilando bolsas con arena y tirando cuanto escombro se encontrara a la vera de la defensa.&lt;br /&gt;Se acercó al dormitorio, La Dani estaba despierta, pero disfrutaba de ese momento del día en que uno se cree capáz de decirle al patrón que hoy no va a trabajar. Es ese instante en que uno es dueño de su vida. No quiso interrumpirla, él sabía muy bien que esos minutos eran sagrados. La miró desde la puerta y encaró hacia la salida.&lt;br /&gt;Cruzó el puente rumbo a Santo Tomé en su bicicleta, una balón negra, vieja pero muy noble. El río bajo el puente bramaba de una manera amenazante, como lo venía haciendo en los últimos días. Pensó por un instante en qué tan resistente sería el puente, no necesito de demasiada reflexión para acelerar el ritmo del pedaleo. Iba a llegar temprano a la obra, pero eso era mejor a seguir pensando en el puente y sus años de vida útil.&lt;br /&gt;El trabajo fue el de siempre, nada tenía de particular el día. Materiales que llegaban, morochos que los apilaban, más morochos que los sacaban de sus estibas y otros morochos que los combinaban. Lo de costumbre. El capataz supervisaba las tareas y rogaba que el arquitecto hiciera fiaca y no apareciera por la obra a iluminarlos con sus conocimientos. Todo era normal, un día más, o un día menos, según quien lo mire y sus expectativas.&lt;br /&gt;Cerca de las tres de la tarde se acercó a Julio un compañero y le dijo que el agua estaba empezando a entrar a la ciudad por el hipódromo. Era un rumor, y los rumores son solo eso hasta que dejan de serlo. Casi todos los muchachos de la obra vivían en el cordón oeste de la ciudad y sabían del peligro de la creciente. El capataz los reunió y les dijo que había escuchado en la radio que el agua estaba entrando, las defensas habían cedido. Les pidió que ordenaran un poco los materiales, que guardaran las herramientas y los autorizó a irse a sus casas a prepararse para defender sus barrios,  sus pertenencias, o sus vidas, según la circunstancia mandara.&lt;br /&gt;La avenida que desemboca en el puente era un caos, el tráfico había sido cortado por la policía. El puente corría riesgo y solo se permitía cruzarlo a pie. Julio pidió permiso para pasar con la bicicleta y un oficial le dijo que no se podía. Él le explicó que no podía perderla, que la necesitaba, y también necesitaba cruzar el río para ver qué pasaba en su barrio, con su familia. El oficial lo miró con aire despectivo y le dijo, ¿qué parte de la palabra no te genera tantas dudas? En otro momento Julio le hubiese tirado una trompada, pero unos cuantos años de sometimiento son suficientes para que un hombre sepa cuándo la dignidad es innecesaria. Dejó la bicicleta atada con su cadena y su candado en un poste de teléfono, y se unió a la manada que cruzaba el puente caminando. Al pasar al lado del policía vio como el tipo se reía de costado. Prefirió seguir caminando.&lt;br /&gt;El cruce del puente fue terrible, la gente quería correr, pero la multitud no avanzaba al ritmo de sus impulsos. Se  escuchaban comentarios increíbles. El agua llegó al centro, dijo una mujer. Hay más de quinientos muertos dijo otra. Es todo mentira, es todo política, dejó escuchar por ahí un tipo vestido con un guardapolvo blanco. Nada era creíble. Julio solamente quería llegar a su casa. Tenía que conseguir ladrillos para levantar los muebles y la heladera. El agua hace estragos cuando entra a una casa.&lt;br /&gt;El Barrio Chalet está en una zona baja, ya lo hemos dicho, pero Julio nunca había notado que fuera tan baja la cota de sus calles. Quiso pensar o convencerse de que lo que veía era producto del cansancio, del nerviosismo o del miedo. Pero era realidad. El barrio estaba cubierto por el agua. Solo se veían los techos y los faroles del alumbrado público. Las copas de los árboles, la gente en las terrazas y los techos. Lanchas de rescate, muebles flotando, basura, perros nadando, gente llorando, gente desesperando y gente paralizada  eran los testigos de este paisaje devastado. Julio quiso acercarse a su casa, pero el agua le llegaba al pecho y todavía le faltaban tres calles con pendiente hacia abajo para llegar a su cuadra. Pensó en llegar nadando, o flotando agarrado de algo, de una madera o de algún otro elemento de los muchos que flotaban en la enloquecida marejada marrón.&lt;br /&gt;No había avanzado demasiado cuando un bote se acercó a él. Eran unos vecinos que estaban ayudando a sacar gente de los techos. Los subían a los botes y los llevaban a una zona más alta, donde los camiones del ejército y de los frigoríficos cargaban a la gente y la depositaban en los centros de evacuados.  Uno de los hombres del bote lo reconoció y le dijo, no sigas Julio, es al pedo no podés salvar nada, La Dani está con las otras mujeres en el estadio de la Universidad Tecnológica. Julio sintió un alivio jamás sentido, pero muy breve, porque en el acto lo asaltó la duda. ¿Y el Pochi? No lo vi, le contestó el hombre. Seguramente está con ella, agregó.&lt;br /&gt;Julio llegó al estadio cerca de las ocho de la noche, después de subir a distintos autos, camiones y camionetas que lo acercaron a su destino. Entró desesperado, y no podía creer lo que veía. Mil quinientas personas hacinadas, pugnando por un colchón, una frazada, o algo. Había un estudiante en la puerta, le tomó los datos y le dijo que pasara, que de a poco iban a organizarse para alojarlos a todos. Julio le preguntó cómo podía encontrar a su familia, y el chico le dijo que habían registrado a todos aquellos que quisieron dar su nombre al entrar. Buscó en los registros. Era imposible, hojas y hojas escritas con caligrafías apuradas y centenares de nombres que no eran los que Julio buscaba. Pensó que se iba a volver loco, que esto no tenía sentido, hasta que leyó “Daniela Ruiz – Barrio Chalet”. Agradeció al pibe de la puerta y entró corriendo.&lt;br /&gt;La buscó entre la multitud. Todos eran iguales, mojados, descoloridos, vencidos. Dio varias vueltas a la cancha de básquet esquivando gente y mirando en todas direcciones, hasta que encontró a una vecina sentada en el piso con el mentón apoyado en las rodillas tiritando de frío. ¿Viste a La Dani? Está allá, cerca del tablero, dijo la mujer sin mirarlo.&lt;br /&gt;Daniela estaba sentada en una butaca del estadio, mirando el suelo, completamente mojada y derrotada. ¡Dani! Te busqué por todos lados. Ella se levantó, no lo miró a los ojos, simplemente lo abrazó y lloró por un largo rato. Julio la interrumpió, ¿dónde está Pochi? Daniela se separó de él un instante y lo miró a los ojos. Los chicos estaban en el comedor comunitario cuando entró el agua. Fue todo muy rápido. El agua subió dos metros en menos de cinco minutos cuando cedió la defensa. Por lo menos siete pibes y el Padre Mario se ahogaron en el comedor. Pochi se murió.&lt;br /&gt;Nunca creyó vivir para escuchar eso. Nunca estuvo preparado para las pruebas que la vida le puso delante. Pero esta era demasiado. Se dejó caer al suelo. No lloró. Solamente permitió que la gravedad lo ponga en el suelo. No tenía palabras. La Dani se agachó y lo abrazó arrodillada. No había nadie, no existía nada. El silencio los invadió. Por un tiempo indefinido las mil quinientas almas desamparadas desaparecieron, el frío dejó de sentirse y la vida se detuvo. No hay manera de saber cuánto duró ese momento, sólo que lo interrumpió un altavoz desde el cual un funcionario de Acción Social le decía a la gente que se tranquilice, que el gobierno estaba controlando la situación y que pronto todos volverían a sus casas. No hay de que preocuparse, esto va a pasar, dijo el funcionario.&lt;br /&gt;Julio miró a su alrededor, sintió en el pecho el peso de mil ladrillos, y vió a La Dani en la misma actitud de derrota en que la había encontrado. No le dijo nada, solo le dirigió una mirada. Ella se levantó, sin emitir sonido alguno. Caminaron hasta afuera del estadio, cruzaron la avenida costanera y se pararon junto a la baranda que limita el suelo firme de la Laguna Setúbal.&lt;br /&gt;No decían nada, estaban enfrascados en sus pensamientos. Julio pensó en muchas personas, recordó muchas cosas. De repente vino a su mente aquel entrenador que le sugirió dejar la escuela para dedicarse al fútbol, pensó en su viejo, borracho como siempre, en la Madre Superiora y su eterno gesto de insatisfacción, vio a su patrón llegar a la obra en una camioneta flamante y estacionarla junto a las bicicletas de los muchachos, sintió el frío partiendo sus manos al hacer una pila de ladrillos en una mañana de invierno, creyó ver nuevamente al policía del puente y su riza socarrona. Volvió a escuchar al funcionario. Esto va a pasar. Finalmente pensó en Pochi.&lt;br /&gt;Nuevamente se miraron, sin decir nada, solo se miraron y descubrieron que la dignidad es la capacidad de decir basta. La Setúbal fue su único testigo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-113046816470159333?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/113046816470159333/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=113046816470159333' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113046816470159333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/113046816470159333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2005/10/veintinueve-de-abril.html' title='Veintinueve de Abril'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-112853589553539220</id><published>2005-10-05T11:09:00.000-07:00</published><updated>2005-10-05T11:11:35.543-07:00</updated><title type='text'>"...remontar el barrilete en esta tempestad..."</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Se despertó solo, miró hacia los costados y se descubrió solo, aunque en realidad estaba solo al dormirse, de manera que no era muy explicable su sorpresa. Pero se sorprendió de todas maneras. Miró nuevamente a su alrededor y empezó reconocer el lugar, y a reconocerse a si mismo. Lentamente volvió a la realidad, fue lento el proceso de abandonar el sueño y recuperar la plena conciencia, pero finalmente lo consiguió.&lt;br /&gt;Se levantó de golpe, como si un impulso lo obligara a salir de la cama revuelta. Cualquiera que la hubiera visto podría pensar que esa cama fue escenario de una batalla campal, o de una noche de lujuria digna del Marqués de Sade y su amante de turno, pero a decir verdad esa cama y esas sabanas y frazadas revueltas eran fruto de días de dejadez, y de semanas de falta de orden y limpieza. Caminó hasta el baño y la luz que entraba por el traga luz le pegó en los ojos con tal fiereza que sus pupilas sintieron desaparecer, pero como a todo en la vida se acostumbró. Se pasó las palmas de las manos por los ojos y recuperó la vista. Apoyó su mano en la pared detrás del inodoro y descargó su vejiga con una mezcla de placer y dolor. Miró los azulejos durante unos segundos y apretó el botón.&lt;br /&gt;Al darse media vuelta el espejo le devolvió una imagen olvidable, aunque uno nunca puede olvidarse de sus propias miserias. Los ojos parecían nada entre tanta hinchazón de párpados y bolsas, y el pelo, bueno, para que vamos a detallarlo. Impresentable.&lt;br /&gt;Le llevó unos minutos decidirse a lavarse la cara y mojarse el pelo, pero finalmente lo hizo. Volvió a caminar hacia el dormitorio y de un montón de ropa tirada en el suelo sacó un jean y una camisa, bastante arrugada. Se vistió rápido aunque enseguida notó que las medias y los zapatos no estaban en la habitación. No se preocupó demasiado por ello, el piso estaba frío, pero era una sensación agradable. Muchas veces el frío en el cuerpo le recuerda a uno que está vivo y que la sangre sigue fluyendo.&lt;br /&gt;En la sala el desorden era muy similar al del dormitorio. Un par de trajes descansaban sobre unas sillas, una campera colgaba de un picaporte y dos pares de zapatos y varios de medias estaban esparcidos por el suelo. La mesa estaba cubierta, en su primera mitad por una toalla que tenía encima una plancha que hace algunos días fue usada. La mitad restante de la mesa estaba tapada de elementos diversos, libros, artefactos eléctricos, lápices, boletos de subterráneo, propagandas recogidas en la calle y alguna carpeta de trabajo que inocentemente descansa fuera de su ámbito, descansará por muchos días más allí.&lt;br /&gt;Buscó con la mirada el control remoto del televisor, instintivamente la vista se dirigió sobre el aparto, pero el control no estaba ahí. La memoria le indicó que el sillón suele ser depósito de lo indecible. La memoria no le falló en este caso, entre medio de unos almohadones aplastados y los pliegues del colchón estaba el objeto del deseo. Encendió el televisor. Los cinco canales disponibles no ofrecían demasiado así que dejó en alguno de ellos, sin estar seguro de cuál era. De todas maneras no iba a mirar nada.&lt;br /&gt;Al llegar a la cocina descubrió una montaña de platos, ollas, vasos y tazas en la pileta. Su primer pensamiento fue interrogativo ¿Cómo puedo hacer tanta mugre? Bueno, hay que vivir, se justificó y empezó a vaciar el mate en el cesto de basura. Mientras la pava se calentaba sobre la hornalla un tema de Divididos empezó a rondar en su cabeza, remontar el barrilete en esta tempestad, sonaba en sus adentros, no sabía porque lo recordó. Nunca fue la banda se su mayor agrado y mucho menos esa canción, pero vino a su pensamiento. El pensamiento muchas veces lo traicionó y le hizo creer que todo funcionaba desde sus dominios, pero todos sabemos que el pensamiento o la razón, como gusten llamarle, no domina todas las variables. Mal que le pese hay algo que funciona fuera de esos terrenos y nunca pudo entender qué es eso. Una vez más la simple lógica le hizo creer que en algún lugar habría escuchado la canción y eso le hizo recordarla. Se conformó con ese pensamiento.&lt;br /&gt;El primer mate le trajo, desde el paladar, el recuerdo de otras épocas y eso le hizo dibujar una mueca con la cara. Pero esa expresión de alivio no duró demasiado, tan solo unos segundos. Como esos espejismos que nos recuerdan lo bello que fue otro momento para hacernos ver lo real, el mate se transformó en un líquido amargo y ácido. Tomó dos o tres y lo dejó sobre la mesada.&lt;br /&gt;Remontar el barrilete en esta tempestad, qué buena idea, ojala él supiera para qué, pero no dejaba de ser una buena idea o una metáfora aplicable. Recordó que había ropa ya lavada en el lavarropas esperando a ser tendida, y que otro tanto había en la soga esperando a ser destendida desde hacía tres días. Quizás la haría esperar unas horas más, no pudo decidirlo en ese momento.&lt;br /&gt;De repente se dio cuenta que estaba sintiéndose identificado con la frase de Divididos y una sensación de alivio le invadió el cuerpo. Se le abrió la cabeza y por primera vez en muchos días sintió la necesidad de respirar, ya no como un acto mecánico, o reflejo, sino como un placer para el cuerpo, sintió que el oxigeno limpio le lavaba la sangre y las ideas. Estaba despertando de un largo período de aletargamiento, ya veremos cuando escampe, había leído una y mil veces a los ciudadanos de Macondo repitiéndolo, ya veremos cuando escampe. Estaba saliendo el sol, las nubes que le distorsionaban la visión estaban despejándose y un cielo azul y profundo se dejaba ver en su cabeza.&lt;br /&gt;Era temprano todavía, hacía algo de frío y no tenía nada programado para el día. Pensó por unos momentos, decidió que la ropa del lavarropas debía ser colgada y la de la soga levantada, así que lo hizo en menos de tres minutos. Juntó unas películas que estaban sobre el televisor , la billetera, el teléfono y las llaves y salió al pasillo. Luego el ascensor y finalmente la vereda. Hacía más frío del esperado, pero tenía ganas, o necesidad, de sentir frío. Antes de devolver las películas les sacó un poco de polvo con un soplido, recién entonces las entregó. Pensó en retirar otras, pero le pareció que mejor lo haría después, si es que le daban ganas.Miró el cielo, estaba despejado, como lo estaban sus pensamientos. Sus labios se juntaron, la comisura derecha se extendió hacia abajo, la izquierda hacia arriba , volvió a su rostro ese gesto tan propio. Caminó por Libertador hasta Olazábal, pero no dobló en dirección a su casa, siguió caminando y lo hizo por un rato, tanto que no lo dimensionó. Volvió a sentir frío y eso fue bueno, porque el frío le recordó una vez más que estaba vivo. Había una brisa muy leve y eso le recordó una vez más la frase dela canción. Ya veremos cuando escampe, había escampado y eso no fue sólo un buen presagio, fue un buen principio.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-112853589553539220?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/112853589553539220/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=112853589553539220' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/112853589553539220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/112853589553539220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2005/10/remontar-el-barrilete-en-esta.html' title='&quot;...remontar el barrilete en esta tempestad...&quot;'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-112809077922012681</id><published>2005-09-30T07:31:00.000-07:00</published><updated>2005-09-30T07:39:20.480-07:00</updated><title type='text'>Menos de un metro</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;El metro es la unidad de longitud del Sistema Métrico Internacional de Unidades. Se define como la longitud del trayecto recorrido por la luz durante un tiempo de tres punto tres por diez a la menos nueve segundos. Históricamente fue definido como la diezmillonésima parte de la distancia que separa al Polo Norte del ecuador terrestre. Existe un metro patrón, cuidadosamente guardado en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas, en Paris.&lt;br /&gt;Otra alternativa, que puede considerarse válida, es entrar en el juego de las equivalencias y hacer referencia a las proporciones y diferencias entre el metro y sus submúltiplos, y la yarda, las pulgadas y demás unidades caprichosas usadas por los ingleses y sus primos imperialistas, que no logran aceptar que alguien tuvo una idea más práctica a la hora de medir las cosas, pero sería entrar en un terreno pantanoso, inútil y sobretodo, aburridísimo.&lt;br /&gt;Un metro es todo esto, es lo que las definiciones mandan, y muchas cosas pueden medirse en metros, con múltiplos y submúltiplos. Aunque debo reconocer que más allá de las definiciones no deja de ser una medida arbitraria, tanto como las millas, las yardas y las pulgadas. Muchas cosas tienen un metro, o más de un metro, y otras tantas tienen menos de un metro. Quiero concentrarme especialmente en esas, en las que no alcanzan a extenderse un metro.&lt;br /&gt;Menos de un metro es la distancia afectiva, es lo que los entendidos definen como la distancia hasta la cuál permitimos acercarse a las personas que tenemos en nuestra estima. Más de un metro corresponde a la distancia social. A más de un metro aceptamos la presencia de personas socialmente correctas. La distancia íntima es inferior a un metro, aunque en realidad se caracteriza por la falta de distancia, es el contacto estrecho. Está destinada a ese pequeño grupo de personas que pueden abrazarnos, darnos un beso en la mejilla o una palmada sin que nos sonrojemos. Sin ir más lejos, el acto de estrechar la mano no es más que imponer la distancia social, una barrera de aproximadamente un metro, que es el largo de nuestro brazo, entre nuestro interlocutor y nosotros.&lt;br /&gt;Menos de un metro es la distancia que necesitamos para sentir el olor de una persona. No me refiero al olor a transpiración, o al perfume de una persona. Me refiero al olor de su piel, ese olor que la identifica y la diferencia del resto de los mortales. Ese olor tan particular como es el olor del vientre de la mujer amada, ese olor a piel erizada, desnuda y casi feliz.&lt;br /&gt;Menos de un metro es la distancia que separa a la gloria absoluta, el éxito y la fama, de un penal mal pateado que se estrella contra un cartel de publicidad, y el peor de los puestos, el despreciable subcampeonato.&lt;br /&gt;Menos de un metro es el error de un misil teledirigido. La tecnología hace posible acertar a miles de kilómetros de distancia un objetivo militar, con un margen de error de menos de un metro. El problema se plantea cuando el error humano, siempre subjetivo, equivoca un arsenal con un hospital infantil. La tecnología es increíble, la gente más todavía.&lt;br /&gt;Podríamos seguir enumerando cosas, elementos, eventos y situaciones que impliquen menos de un metro en su composición o en su característica, pero no creo que eso sea productivo, y mucho menos entretenido. Por lo tanto solo voy a hacer referencia a un elemento más, portador en menos de un metro de la más amplia de las libertades, lleno de inocencia y de capacidades que algún día explotaran. Es mucho menos de un metro, pero es tan gigante como su imaginación se lo permita y si bien pesa menos de diez kilos es portadora de tantas virtudes que decir que vale su peso en oro sería el peor error comercial que pudiéramos cometer.&lt;br /&gt;No habla, apenas dice cosas aisladas, sueltas pero no sin importancia, porque su limitado vocabulario es fruto de su entendimiento, y sobretodo de su percepción. No en vano aprendió a llamar a su madre antes de aprender a recitar para las fiestas patrias.&lt;br /&gt;Apenas camina, va por toda la casa balanceando la cabeza, pensando cada uno de los pasos que va a dar, porque tiene que aprender todos los recorridos, todo es nuevo y aprender es su prioridad, aunque nadie se la haya marcado. Primero camina, después corre, después se cae, a veces llora, a veces se sorprende de que no fue dolorosa la caída y mira con expresión desorientada, porque debería estar llorando, y no tiene necesidad de hacerlo, solo lo hará en un instante cuando todo adulto circundante empiece a gritar, qué te pasó mi amor? No es nada, no es nada. Obviamente que no era nada, pero ante tanto desparramo de gente no le queda otra más que llorar, no es cuestión de andar por la vida decepcionando al propio público. Ya va a tener oportunidades de hacerlo como dios manda, ya vendrán exámenes, decisiones, elecciones, ojala todo en la vida se resumiera a la decisión de llorar o no, según corresponda.&lt;br /&gt;Con mucho menos de un metro encima, mirando todo desde el llano anda por la vida, su vida, plagada de cariño, de esperanzas ajenas, y de inocencia propia. Va a aprender a ser una buena niña, y más tarde será una señorita. Con mucho esfuerzo y dedicación será científica, no, será ingeniera, no! Será doctora y salvará vidas, no, va a ser abogada y luchará por causas nobles, defenderá a los pobres y desvalidos. Paremos un poco! Supongo que será lo que deba ser, lo que mejor le salga, y si salva vidas humanas estaré orgulloso de ella, y si no las salva, también. Quienes somos para exigirle lo que nunca fuimos, y peor aún, porque necesitamos que sea alguien más? No alcanza con que solo sea ella? Para mi humilde entender alcanza, y sobra. Espero que todos puedan entenderlo.&lt;br /&gt;Aunque no me lo dice, se que disfruta de mi compañía, le gusta ir a la plaza y le encanta jugar conmigo. No me lo dice, pero se muy bien que llora cuando me voy, y que pregunta por mí cuando pasan varios días sin que la visite. Espero ansioso que crezca un poco para llevarla al cine, o para hacer paseos más largos, poder compartir más tiempo y disfrutar de ella un poco más, porque se muy bien que solo en unos años va a cambiar de idea, y va a pensar, por dios! que pesado que es mi tío! Y no me lo va a decir, no como ahora, que no dice las cosas porque no sabe hacerlo, no lo va a decir porque ya va a haber aprendido que hay cosas que es mejor esconderlas, así que se limitará a transar situaciones, zafar del denso del tío cuando pueda, y cuando no le quede otra, la careteará. Y no la voy a juzgar por eso, porque está bien que así sea, es como debe ser.&lt;br /&gt;Algunas veces la miro y pienso en perpetrar un atentado. En verdad ya lo tengo todo planeado. Es simple, no me esforcé demasiado, pero tengo esperanzas en su efectividad. Necesito pocas cosas, y en eso trabajo. Necesito plata, un pasaporte y un martillo.En la Oficina Internacional de Pesos y Medidas, en Paris, hay un péndulo que marca con absoluta precisión la dimensión del tiempo. Mi plan es muy simple. Compro un boleto de avión a Paris, entro ala dichosa Oficina Internacional de Medidas y Pesos, busco el péndulo sagrado y lo destrozo a martillazos. No estudié mucho el tema, me baso en presunciones. Nadie me asegura que destruyendo el péndulo el tiempo vaya a detenerse, o al menos lo pueda hacer andar más lento, como para disfrutarla un tiempo más. Supongo que mi esperanza está puesta ahí, y no pierdo nada pensando que esto va a ser posible. Quizás el péndulo no sea realmente lo que determina el paso del tiempo y mi operativo destructor sea un verdadero fracaso, uno más. En ese caso, espero ser liberado en poco tiempo, alegaré demencia. Volveré de Paris, feliz, no por haber cumplido con mi cometido, me sentiré feliz de haber hecho lo que estaba a mi limitado alcance, pero más feliz aún de volver a verla pegada a mi pierna, superando apenas mis rodillas, mirándome desde ahí abajo, desde una altura inferior a un metro y me diga una vez mas “…Cocco…”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7546/724/1600/Picturedonacion%20055.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7546/724/320/Picturedonacion%20055.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-112809077922012681?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/112809077922012681/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=112809077922012681' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/112809077922012681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/112809077922012681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2005/09/menos-de-un-metro.html' title='Menos de un metro'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-112631067243750234</id><published>2005-09-09T16:35:00.000-07:00</published><updated>2005-09-09T17:04:32.446-07:00</updated><title type='text'>Como te digo una cosa te digo la otra</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Hace realmente mucho que no escribo nada, para beneficio de los pocos aventurados que se animan por estos antros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Luego de un poco de insistencia de Mery (realmente no tuvo que insistir nada) vuelvo al ruedo con esta coproducción Bonaerense/Santafesina.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Idea Original: Mery Echeverría&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Textos: Este humilde servidor&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Como te digo una cosa te digo la otra&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Hacía más de media hora que esperaban, y esperar es feo, pero muchomás lo es cuando hace fío y está lloviendo. Pero seguían esperando. Vera ya iba por el tercer cigarrillo, y Ana, Anita para todos, la miraba conrecelo, como quien mira al guarda del tren sabiendo que no tiene el boleto. Podés disfrutar al menos del cigarrillo?, le disparó Anita. Yo fumo como seme antoja, che, o ahora sos mi vieja? le replicó Vera. Sin razónobviamente, porque las pitadas eran larguisimas, y no había tiempo entre una y otra como para saborear el humo, evidentemente era algo compiulsivo,y se entiene que así fuera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;      La espera era insoportable, jueves a la noche, dos amigas esperando ados amigos que no llegaban aún, y quizas sería mejor que nunca lleguen. Pero bueno, todos sabemos que el destino, siempre muy perverso, juega contra las buenas voluntades, o al menos eso nos hace creer. Hola Veruchi! escuchan y se sorprenden. Que Haces Anita? insiste Marcos.Detrás de él venía Lucio, siempre bajo su ala, no lo voy a  acusar de perro faldero, pero si de ladero. Hola chicas! dijo Lucio muy bajito, casi para si mismo. Ellas apenas saludaron, se hizo un silencio largo y como siempre Marcos rompió el hielo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;      Los saludos en estos casos son un ritual, beso en la mejilla, palmadita en la espalda, una refregadita en el brazo y todos contentos.Nunca entendí ese ritual del saludo, no todas las personas son iguales para cada uno de nosotros. Porqué los saludos son tan impersonales? Bueno, no es lo que nos ocupa, y mucho menos es importante ahora.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;      Entraron al bodegón, la idea era comer algo y compartir el Día delAmigo. Marcos les señaló una mesa, Ana y Vera opinaron sobre las ventajas ycontras de esa ubicación, pero Marcos insistió en tomar esa, y aceptaron. Lucio jamás hubiera opinado lo contrario. El humo en el lugar erainsoportable, y más aún si pensamos que estaba compuesto por la combustión de lacocina, los vapores de las ollas, los cigarrillos de los comensales, y el del cocinero. Había un olor extraño, no era repulsivo, pero estaba cerca,sin embargo invitaba a quedarse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;      Se acomodaron en la mesa, y sin mayores discusiones pidieron ñoquis con salsa de cuatro quesos, siempre pedian lo mismo, no se si por convicción o por miedo a pedir otra cosa, pero bueno, siempre pedían eso. Lucio miraba la escena, Anita y Vera hablaban a la vez, y Marcos les contestaba a las dos. No se que extraño don tenía Marcos, pero podía seguir las dos charlas al mismo tiempo, y era coherente en sus respuestas. Ellas no lo notaban, pero él lo hacía esforzándose por complacer a ambas. Las charlas eran sobre trivialidades, como son siempre las charlas. O alguna vez han hablado de algo que no fuera trivial entre ellos? Creo que no. Lucio seguía las dos charlas, pero no podía hacerlo completamente, lo distraía el ruido de la cocina, y sobretodo lo distraía una morocha que estaba un par de mesas más allá que le disparaba miradas cuando su acompañante no lo advertía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;      Los ñoquis eran los de siempre, podría decirse que los producen en manera continua, que la mezcla jamás cambia, porque son siempre iguales, ni más grandes ni más chicos, ni más duros ni más blandos. Siempre iguales. Los cuatro relajaron la charla para comer, pero cada vez que Vera, o Ana,hacía un comentario, la otra replicaba, y Marcos asentía. Lucio, solo comía. El vino de la casa no era rico, es más era feo, pero los cuatro tomaban con gusto. Esto me hace dudar del sabor que tendrían los ñoquis,pero bueno, ellos siempre volvían al bodegón. Algo había que los hacíavolver. La cena se fue en un suspiro, Marcos tenía mucho hambre, así que se comió lo que Ana y Vera dejaron en sus platos. En realidad Vera dejó de comer primero, y por nos er menos, Ana también dejó de comer, así que Marcos tuvo que comerse los restos de las dos. Lamentó mucho que Lucio no dejara nada en su plato.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;      La noche seguía siendo fría afuera, en el salón hacía mucho calor y Vera estaba roja como un tomate, aunque ahora sospecho que el calor delambiente nada tenía que ver. Se levantó pero sin alejarse de la mesa tomó su vaso de vidrio color ambar, se sirvió vino y alzó su brazo. Brindemos por nuestra amistad! propuso en un tono que no era ni festivo ni lúgubre, fue como le salió. Se incorporaron Ana y Marcos tomando sus vasos, Lucio lo hizo un segundo después, pero tuvo que llenar su vaso, porque estaba vació. Brindemos por esta amistad, por nostros y por la eternidad! Dijo Anita convehemencia, y todos alzaron  aún más sus vasos, aunque era evidenque que Vera lo hacía de mala gana. Bebieron, con la delicadeza de los brindis, solo un sorbito para mojar los labios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;     En ese momento Lucio se levantó sin decir nada ni coonsultar a nadie, increíblemnte. Atravezó el salón, chocó a un mozo y le pidió disculpas, y se aventuró hacia los baños.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;     Me cago en tu amistad! Cómo podés, Ana, venir a brindar por la amistad cuando hace dos horas me confesaste que estás saliendo con Marcos? Cómo podés hacer eso si sabés que hace más de un año que estoy enamorada de él? Si ésta es tu amistad podés hacerla un rulo y perdértela ya sabés dónde! Cuántas  veces me las jugué por vos? Sos una turra! Y vos, Marcos, sos un imbécil! Nunca te diste cuenta de lo que me pasa? Cómo pueden hacerme esto?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;     Vera hubiera dicho todo eso si en ese preciso instante no hubiera regresado Lucio, aunque estoy completamente seguro que el regreso de Lucio no impidió nada. Si se hubiera retrasado Vera solo habría ampliado sus argumentos silenciosos mientras Anita y Marcos hacían frente a la incómoda situación en el más profundo y cobarde de los mutismos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;      Lucio tiró sesenta pesos sobre la mesa, juntó su celular y dijo: Amigos tengo que irme. Dsifruten y festejen por mi. Y se fue sin mayores saludos. Superó las mesas cercanas y encaró la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;       Bueno, vamos quedando los mejores, dijo Marcos con una convicción impresionante y pensó para sus adentros, al menos pagó la cuenta, por fin este boludo sirvió para algo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;       Ahora si! brindemos por la amistad, por la verdadera, por nosotros tres! agregó Marcos con el vaso en alto pero sin levantarse de la silla mientras se le escapaba una risita socarrona y se le marcaba el hoyuelo de la mejilla derecha. Felíz día del amigo! insistió. Ana apenas alzó su vaso en el más sincero y avergonzado de los silencios. Felíz día! dijo Vera mientras se le nublaba la vista y las tripas le pedían a gritos salirse del cuerpo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;       Lucio llegó a la esquina. En el ventanal de un almacen lo esperaba la morocha, ya sin acompañante. No me gusta esperar, dejó escuchar la morocha. Bueno che, vos sabés cómo son los amigos, no me dejaban irme, le respondió Lucio y se perdieron por la calle más oscura de todo el Bajo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-112631067243750234?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/112631067243750234/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=112631067243750234' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/112631067243750234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/112631067243750234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2005/09/como-te-digo-una-cosa-te-digo-la-otra.html' title='Como te digo una cosa te digo la otra'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-110866926034716595</id><published>2005-02-17T11:38:00.000-08:00</published><updated>2005-02-17T11:41:00.350-08:00</updated><title type='text'>Si de plagiar hablabamos... plagiemos!</title><content type='html'>Hace un tiempo importante que no escribo nada, y no creo que lo haga por un tiempo aún. Ando falto de inspiración, siempre me fue esquiva, pero creía que algo de ella captaba. Hoy soy sincero conmigo mismo y se que no puedo escribir nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que con el fin de volver a colgar algo, recurro al maestro uruguayo, Eduardo Galeano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo Galeano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El carpintero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Orlando Goicoechea reconoce las maderas por el olor, de qué árboles vienen, qué edad tienen, y oliéndolas sabe si fueron cortadas a tiempo o a destiempo y les adivina los posibles contratiempos.&lt;br /&gt;El es carpintero desde que hacía sus propios juguetes en la azotea de su casa del barrio de Cayo Hueso. Nunca tuvo máquinas ni ayudantes. A mano hace todo lo que hace, y de su mano nacen los mejores muebles de La Habana: mesas para comer celebrando, camas y sillas que te da pena levantarte, armarios donde a la ropa le gusta quedarse.&lt;br /&gt;Orlando trabaja desde el amanecer. Y cuando el sol se va de la azotea, se encierra y enciende el video. Al cabo de tantos años de trabajo, Orlando se ha dado el lujo de comprarse un video, y ve una película tras otra.&lt;br /&gt;&amp;shy;No sabía que eras loco por el cine &amp;shy;le dice un vecino.&lt;br /&gt;Y Orlando le explica que no, que a él el cine ni le va ni le viene, pero gracias al video puede detener las películas para estudiar los muebles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besos y abrazos a todos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kico&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-110866926034716595?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/110866926034716595/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=110866926034716595' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/110866926034716595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/110866926034716595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2005/02/si-de-plagiar-hablabamos-plagiemos.html' title='Si de plagiar hablabamos... plagiemos!'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-110416603465050292</id><published>2004-12-27T08:46:00.000-08:00</published><updated>2004-12-27T08:47:14.650-08:00</updated><title type='text'>Plagiando a Galeano</title><content type='html'>En esta casa fuimos felices... dice en alguna parte de "El libro de los abrazos", de Eduardo Galeano. Siempre me quedó boyando esa idea en la cabeza, no sé si por haberme mudado tantas veces, o por ser ese tipo de personas que se sienten de todos lados y de ninguno a la vez. Seguramente es por algo de eso, quien sabe. O a quien le importa, mejor dicho.&lt;br /&gt;    La cuestión es que tuve muchas casas, con mis viejos tuve doce mudanzas. Viví en el campo, en algun pueblo, en alguna ciudad y recalé, finalmente, en Santa Fe de la Vera Cruz, ciudad que se jactó durante dos décadas de ser propietaria de medio puente colgante y de los mosquitos más feroces que conoce la biología. Por suerte el puente fue reconstruído, pero lamentablemente contra los mosquitos no se pudo hacer nada.&lt;br /&gt;     Por mi cuenta tuve cuatro mudanzas, dos veces me fui de la casa de mis viejos, una volví, y la cuarta y definitiva, de momento, me trajo a un departamento de un ambiente. A simple vista podría juzgarselo de chico, incómodo, con grifería de mala calidad, podría decirse que en invierno es una heladera y en verano una verdadera caldera. Puede ser cierto todo eso, no me animo a discutirlo.&lt;br /&gt;     También es verdad que cuando uno recien empieza una vida independiente, la miseria y el mal gusto se confabulan contra las tristes dotes de decorador de interiores que uno tiene. Hice lo que pude, contentandome ante el desolador panorama de paredes realmente chicas, desiertas, que parecían interminables, ni un cuadro, ni un mueble, la ropa en el piso y una computadora cargada de música empecinada en repetir los temas de Sabina y Silvio. Es lo que hay, me dije una y mil veces. Llamenle conformismo si quieren.&lt;br /&gt;     Pero todo cambia, eso no es novedad y la llegada de Barbara trajo alegría, compañía, música, fotos, ideas, convivencia, responsabilidades, ganas, pero ante todo, trajo una nueva vida. Porque para mi es nuevo esto de ser dos y ser uno al mismo tiempo, les aseguro que es una experiencia fuerte, movilizadora y gratificante.&lt;br /&gt;     Ustedes se preguntarán porqué esto empezó hablando de casas, locaciones, griferías, manchas de humedad y terminó en cuestiones de convivencia. Bueno, creo que esa es la idea de Galeano que tanto tiempo me dio vueltas en mi perturbado cerebro. Si el uruguayo puede decir "...en esta casa fuimos felices...", hoy yo puedo decirles "...en esta casa somos felices..." y se que no me equivoco al decirlo. No sólo porque Barbara y yo lo seamos, también lo digo porque lo somos en ésta casa, la nuestra, la quejuntos habitamos, la que nos brinda un inmenso sitio donde recibir a nuestros seres queridos, para así poder cocinarles, servirlos y disfrutar de su presencia. Obviamente la casa es chica, pero el corazón, no solo es grande, sino que es confortable. Hay poco, pero lo poco que hay es fruto de todo nuestro esfuerzo, no dejamos ni una gota de sudor fuera de este objetivo. Creo que en parte es por todo esto que la casa crece, se agiganta, nos complace y nos desvela.&lt;br /&gt;     Por suerte las paredes no hablan, y no porque haya demasiado por esconder. Los escándalos suceden en la televisión, no en Alberdi 4630. Decía, por suerte las paredes no hablan, voy a ser muy mesquino en esto. Esta casa, este pequeño departamento, en realidad atesora momentos invaluables, alegrías irrepetibles, broncas olvidables, peleas absurdas, momentos de lucidez. Felicidades. Aunque debo confesar que más valioso que todo eso es el idioma, el código, que esta casa maneja, y ese es solo nuestro, de Barbara y mío. Es ese código indescifrable que hace que "cada casa sea un mundo", aunque me tomo la licencia de corregir al ingenio popular y digo que "cada familia es un mundo". Con leyes propias, omisionesnecesarias, actitudes repetidas, explicaciones redundantes y un clima único.&lt;br /&gt;     Se que el destino nos va a llevar vaya uno a saber dónde. Si está todo escrito o por escribirse, quien puede saberlo? Solamente se que algún día nos iremos del número 7 de Alberdi al 4630, que casa vendrá? No sabemos.&lt;br /&gt;     El progreso, tan esperado, tan esquivo, algún día se hará presente y nos llevará a un edificio espacioso, con ventanales luminosos, amplias dependencias, calefacción centralizada, dormitorios confortables, muebles nuevos, electrodomésticos cada vez más sofisticados, cada vez másinnecesarios. O quizás el progreso prefiera seguir gambeteandonos y nuestras próximas casas sean viejas, húmedas, plagadas de descoloridos y despegados empapelados. Los muebles deberán seguir siendo los mismos, solo que ya más viejos, desvensijados. Es triste ver una casa en decadencia, unola descubre por el estado de sus muebles.&lt;br /&gt;     Con progreso, o sin él. Con muchos hijos, o con pocos. Ya se cómo será nuestra casa. No necesito demasiado para imaginarla, o imaginarlas, dudo que sea sólo una la que venga.&lt;br /&gt;     Nuestra casa somos nosotros, y nuestros huéspedes. Nuestras costumbres, nuestras reglas, nuestros códigos y sus complejidades. Nuestra casa es como nosotros, y eso me enorgullece.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-110416603465050292?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/110416603465050292/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=110416603465050292' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/110416603465050292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/110416603465050292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2004/12/plagiando-galeano.html' title='Plagiando a Galeano'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-110389467218853903</id><published>2004-12-24T05:19:00.000-08:00</published><updated>2004-12-24T05:24:32.186-08:00</updated><title type='text'>Vendrá Papá Noel?</title><content type='html'>Y si viene y nos trae una porquería?&lt;br /&gt;Y si nos trae algo que no nos sirve de nada?&lt;br /&gt;Y si nos trae algo fabuloso?... Sirve de algo que lo traiga?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas fechas solo quiero dejar mi deseo de buenaventura para todos, los creyentes, los ateos, los mal practicantes, los herejes (no me iba a quedar afuera yo mismo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que El gordo de la Coca Cola (Maldito imperialista!) les traiga la oportunidad de estar con la gente que uno quiere, comer como cerdos, chupar como condenados y tirar muchos cohetes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz Navidad para toda la gilada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-110389467218853903?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/110389467218853903/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=110389467218853903' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/110389467218853903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/110389467218853903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2004/12/vendr-pap-noel.html' title='Vendrá Papá Noel?'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-110382971697833408</id><published>2004-12-23T11:20:00.000-08:00</published><updated>2004-12-23T11:21:56.976-08:00</updated><title type='text'>El Supre</title><content type='html'>Juanma tenía una melena negra enmarañada, la cara llena de mocos y un chupete amarillo, si es que decir amarillo no es faltarle el respeto al orden cromático, porque amarillo era en las escazas ocasiones en que alguien lo limpiaba. Juanma era el típico negrito malcriado, el bufon de la familia. Sabía muchos chistes, gracias, monerías, pero la que mejor se sabía, a sus cortos tres años era la del viejo. "Mi papá es enfermero" repetía solemnemente cuando alguien mencionaba al "Supre". Se le llenaban de brillo los ojos, esos ojos negros y grandes, cuando contento decía: "el domingo vamos al hospital a verlo". Juanma es mi primo mayor y a los tres años no diferenciaba un hospital de una carcel.&lt;br /&gt;El "Supre" cayó preso a los ventiún años por tenencia de armas de guerra, subversión y traición a la patria. En rigor de verdad cayó preso por repartir volantes en la facultad de derecho de Santa Fe, correr desesperadamente en una redada de la policía, esconderse en su propia casa y lo peor de todo, cayó por pelotudo. Encontraron en la casa una vieja escopeta de caza, podrida, oxidada, sin cartuchos, pero escopeta al fin. Ese fue su lastre.&lt;br /&gt;Tuvo suerte, si es que la suerte es esto, cayó durante el gobierno de Isabel. Zafó de los grupos paramilitares, pero no zafó de una corte marcial, ni de cuatro años de prisión en la Cracel de Coronda en el pabellón de presos políticos.&lt;br /&gt;Un montón de años después lo llené de preguntas, y él siempre las contestaba de la misma manera, con una sonrisa inentendible y una mirada tan triste, que me duele el pecho de recordarla. Me contó mucho, y mucho más es lo que no me contó, siempre agradecido de su suerte, de los compañeros, de la familia, inclusive de dios. Me contó acerca de los maltratos, pero nunca se quejó, porque lo suyo era el eden al lado de los muchos compañeros que, en ese mismo momento, ellos sabían, estaban siendo torturados, violados, extreminados. Desaparecidos. Lo suyo era suerte, una vez al mes tenía permitida la visita de la familia próxima. Una vez al mes tenía la oportunidad de ver como Juanma era cada vez más grande y cada vez menos suyo.&lt;br /&gt;Blanca era una contradicción caminando. Era una mujer alegre, pese a que su vida era triste como pocas. Blanca se llamaba Blanca, pero todos la conocemos como "la negra", por razones obvias, porque es esa clase de morochas, lindas mujeres, que son la envidia de cualquier gringa de ojos azules.&lt;br /&gt;Había dos cosas que Blanca hacía como nadie, encerar el piso y cantar. Enceraba con tanto esmero como jamás vi a nadie.Y cantaba, siempre cantaba. En voz bajita, casi un susurro, siempre empezaba siendo casi inaudible, pero a medida que el piso iba tomando brillo la voz iba aumentando el volumen, hasta que su canto se escuchaba en toda la casa, los rincones sonaban al ritmo de sus palabras, siempre alegres, siempre llenas de vida.&lt;br /&gt;Con mis inocentes ocho años le pregunté "Negra, porque estás siempre cantando? ". Y me respondió algo que mucho tiempo después entendí. Me dijo "...cuando estuve presa no podía cantar. Si cantaba me pegaban, me castigaban. Pero nunca dejé de cantar, solamente que hoy puedo cantar para afuera."&lt;br /&gt;A los ocho años hay demasiadas cosas que uno no entiende, y tiene que conformarse con explicaciones berretas, pero mi vieja se vio en un aprieto y tuvo que explicarme. Blanca estuvo presa siete años durante el proceso en un centro clandestino de detención en la provincia de Tucumán. Mi vieja respetó la inocencia que en ese entonces tenía, y me contó de manera entendible y muy objetiva el porqué de su reclusión, ahi me enteré de la verdadera historia de mi tío Supre, ahi entendí porque esa tarde de enero del ochenta y dos, en que la policía se llevó a mi viejo, vi llorar a mi vieja como no es justo que un chico vea llorar a su madre, ni es justo que un niño vea el terror en los ojos de su padre. No es justo que un niño descubra de esa manera la vulnerabilidad de sus padres. Ese día entendí el porque del infinito agradecimiento de mi viejo hacia el gerente de la multinacional para la cual trabajaba. Ese garca, ese gerente fue quien le salvó la vida a mi viejo, todo había sido una confusión y mi viejo volvió quince horas después a casa. Ese día entendí porqué mi viejo lloraba mientras quemaba sus libros en el patio de la casa. Ese día entendí muchas cosas&lt;br /&gt;Un día le pregunté al Supre que fue lo peor de la carcel y me dijo que lo peor fue perderse el nacimiento de su hijo pero peor aun fue no ver, ni participar, de su primera infancia, ese fue su peor castigo. El Supre salio de la carcel a los veinticinco años, volvió a su casa de Guadalupe Oeste, volvió siendo otra persona, en realidad otro cuerpo. Volvió con el pelo completamente blanco y con un eterno gesto de agradecimiento en la cara.&lt;br /&gt;En un asado familiar, mientras todos esperaban en la mesa, el Supre terminaba de ultimar los detalles de su obra, y a su lado, yo era el asistente que sostenía la bandeja esperando que de una vez por todas se digne a cortar las costillas. Siempre me gustó hablar con él, siempre me interesaron sus historias. Le dije "tío, si no te apurás se van a comer toda la picada y no nos van a guardar nada". Me miró, con esa cara de buen tipo que tiene y me dijo "esta bien, no hay problema. Quiero que coman el mejor asado después de la picada. O no se lo merecen?".&lt;br /&gt;Ahora lo veo muy poco, muy de vez en cuando. Me lo encontré en una parada de colectivos, llevaba una agenda y un libro de Aguinis en la mano, siempre tiene un libro encima. Recien salía del laburo, es empleado administrativo en una casa de autopartes desde hace 20 años. Charlamos un rato mientras esperabamos que apareciera el catorce.Me contó de lo grande que está María Manuela, la nena de Juanma, me mostro alguna foto que tenía en la billetera y como siempre terminamos hablando de ideas, de convicciones. Entonces después de un largo monologo suyo acerca de la vocación de servicio le dije "Supre, a los 50 años todavía no te cansas de remar contra la corriente? no tuviste suficiente?". Llegó el catorce, subimos, pagamos y nos sentamos en un asiento doble del final del micro. La respuesta estaba pendiente. Tomó aire, pensó un par de segundos, siempre se toma su tiempo antes de contestar, y me dijo "si pudiera elegir una manera de vida, vuelvo a elegir esta. Me robaron cuatro años de mi juventud, me robaron la infancia de mi primer hijo, me robaron el sueño, me robaron muchos amigos, pero no me robaron ni una sola idea."&lt;br /&gt;Se levantó de repente,me sorprendió, no era su parada. Acomodó el libro sobre la agenda, me dio un beso y me dijo "te dejo Kico, se me hace tarde para darle la leche a los chicos del comedor comunitario".&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-110382971697833408?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/110382971697833408/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=110382971697833408' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/110382971697833408'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/110382971697833408'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2004/12/el-supre.html' title='El Supre'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9756355.post-110382144454147105</id><published>2004-12-23T09:03:00.000-08:00</published><updated>2004-12-24T03:30:05.480-08:00</updated><title type='text'>Amigarse con la tecnología</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330099;"&gt;"La locura merece ser elogiada cuando la razón, esa razón que tanto enorgullece al Occidente, se rompe los dientes contra una realidad que no se deja ni se dejará atrapar jamás por las frías armas de la lógica, la ciencia pura y la tecnología." &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330099;"&gt;Julio Cortazar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Qué intenta ser esto? Vaya uno a saber. Supongo que es un intento de modernización, un medio de comunicación con todo lo que ha mutado y que ya no entiendo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si las cosas crecen y tienen movimiento exagerado, o yo me quedé paralizado, no lo se. Simplemente intento hacer uso de la tecnología para recuperar un ambito donde escribir, leer, plagiar y delirar un poco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A ustedes... mi bienvenida&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9756355-110382144454147105?l=kicoarg.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kicoarg.blogspot.com/feeds/110382144454147105/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9756355&amp;postID=110382144454147105' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/110382144454147105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9756355/posts/default/110382144454147105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kicoarg.blogspot.com/2004/12/amigarse-con-la-tecnologa.html' title='Amigarse con la tecnología'/><author><name>Kico</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06022561117570684948</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
